octubre 01, 2006

el aikidoka asistió esta semana a la práctica sabatina, la cual, descontado el placer que le produce cada práctica, tuvo esta vez un caracter exploratorio.

pero no en el ámbito de la práctica misma (no para explorar en una técnica, un ejercicio o en un movimiento), sino en un ámbito mucho más doméstico, si se quiere.

la idea del aikidoka era probar la efectividad de la reciente aplicación que había puesto en marcha en uno de sus keikogis.


pero para hablar de eso habría que retroceder un poco en el tiempo y referirse a la compra de su segundo keikogi: un hermoso keikogi de algodón blanco, muy grueso que si no hubiera sido por el largo de las piernas, habría calzado a la perfección en el menudo cuerpo del aikidoka. de hecho el aikidoka tomó una tijera y cortó las piernas y así el keikogi le calzó perfectamente.


pero el aikidoka detectó otro problema: el keikogi incluía cuatro tiritas de algodón que servían para amarrar el keikogi en dos partes estratégicas (al cruzarlo de izquierda a derecha y de derecha a izquierda). estas tiritas tenían como objetivo claro, asegurar que el keikogi se mantuviera bien firme y amarrado durante la práctica. sin embargo el aikidoka consideró tres elementos para tomar un decisión clave: las tiritas amarradas a los costados del keikogi (a la altura del tórax), parecían cintitas decorativas, y al aikidoka le pareció que ese no era el aspecto que debía tener un serio aprendiz. por lo demás, el aikidoka consideró que esos amarres podrían incomodarle al momento de la práctica y por último, se dijo que si su otro keikogi no tenía esas cintas y funcionaba a la perfección, no veía la necesidad de que éste las tuviera. por lo tanto, sencillamente las extirpó.

sería bueno aclarar que todas estas reflexiones y esta drástica decisión el aikidoka las tomó en la privacidad de su taller, antes de probar el keikogi bajo el fragor de la práctica. y por cierto el resultado fue nefasto.

no tanto porque los pantalones del keikogi quedaron un poco cortos (pero no lo suficiente como para llegar a la ridiculez), sino porque efectivamente las cintitas eran fundamentales para mantener al keikogi en su posición correcta durante la práctica. sin estos amarres, con el paso de la práctica el keikogi iba perdiendo su forma y el aikidoka debía estar constantemente arreglándolo y ordenándolo. incluso, en algunas oportunidades, sin darse cuenta llegó a quedar con la parte superior del keikogi completamente abierto, dejando al desnudo la parte frontal de su torso.

así las cosas, y comprendiendo que el corte de esas cintas no había sido una buena decisión (y que el keikogi era demasiado hermoso y de buena calidad como para deshacerse de él), el aikidoka decidió remendar su error. y llevó el traje a una costurera para que le pusiera velcro en las partes donde antes estaban esas cintas.


la práctica del sábado, entonces, tenía como uno de sus principales objetivos (descontado el permanente objetivo de explorar con paciencia y humildad los insondables misterios del aikido), probar la efectividad del arreglo. y con gran regocijo, el aikidoka pudo comprobar que su idea funcionó a las mil maravillas, y que el keikogi se mantuvo en su posición correcta sin moverse un milímetro, transformándose así en una gruesa coraza de algodón blanco que le daba al aikidoka seguridad y el aspecto de un verdadero aprendiz (de paso, debido al calor imperante durante la práctica, el keikogi se transformó también en un pequeño sauna personal para el aikidoka, que debió haber expulsado de su cuerpo al menos un par de litros de sudor).


la práctica en sí misma estuvo centrada una vez más en tainoenka. claro que esta vez la técnica tuvo una variación desde el principio, y esta fue que uke debía tomar la muñeca cruzada de nage y nage, en vez de realizar el movimiento por fuera de uke, debía realizarlo por dentro. una variación que, como es habitual, se veía más sencilla de lo que realmente era.


al igual que en ocasiones anteriores, tainoenka fue mutando, pasando por varias etapas, para terminar con ikkyo en suwari waza.

hacia el final, en un arranque lúdico, sensei ordenó juntarse en parejas para realizarse masajes mutuamente.


parte de estos masajes incluían golpear con los puños suavemente la espalda del compañero, lo mismo con los nudillos. masajear con los pies las pantorrilas, el sacro y los gluteos del compañero, además de usar los talones para masajear suavemente la planta de los pies del compañero. hasta ahí todo bien, pero además el masaje incluía realizar mae ukemis sobre el compañero, de manera de masajear su espalda, con la espalda propia. fue en ese momento que el aikidoka empezó a tener problemas. porque si bien con el tiempo ha conseguido realizar mae ukemis relativamente fluidos, eso dista mucho de utilizarlo para hacer masajes.

el resultado fue que en las dos o tres ocasiones en que lo hizo, el aikidoka estuvo a punto de romperle la espalda a sus compañeros (la cantidad de practicantes en la clase era impar, por lo que el aikidoka debió masajear a dos compañeros sin recibir su masaje a cambio).


a pesar de ello y ofrecidas las correspondientes disculpas a los compañeros afectados por su torpeza, el aikidoka se encuentra en condiciones de afirmar que la práctica sabatina fue sumamente provechosa.

septiembre 29, 2006

mucho tiempo había pasado desde la última vez que el aikidoka había tenido una práctica bajo las instrucciones de sensei, quien al llegar al dojo, reflexionó sobre los pocos días que le quedan a los alumnos matutinos para disfrutar de estas prácticas con luz de mañana, cuando se ha hecho completamente el día.

la práctica de hoy tuvo también como eje tainoenka, ejercicio que guiado por sensei le resultó al aikidoka mucho más fácil de comprender (lo que no es lo mismo que poner en práctica).

y es que a diferencia de lo percibido en la práctica anterior, tainoenka no consiste en dibujar un semicírculo con el pie por detrás de uke, sino simplemente en realizar irimi y tenkan. claro que lo de "simplemente" es sólo un decir, porque ya se sabe que para el aikidoka ninguno de los ejercicios realizados sobre el tatami podría tildarse de simple.

sensei explicó que tainoenka es un ejercicio muy poderoso, en el que nage debe tomar la posición de uke.

y así, sobre la base de tainoenka, la práctica se fue adentrando por los caminos de kokiunage e ikkyo, caminos que, como ya se sabe, son insondables.

terminada la práctica y debido al no desdeñable número de asistentes a la misma, el aikidoka se quedó sin escoba con qué barrer el tatami.

al verlo, uno de los sempai le pidió ayuda para limpiar los bordes de las ventanas del dojo.

una gran cantidad de polvo se había acumulado en esos marcos. polvo que el aikidoka fue barriendo con un paño amarillo, formando a su paso grandes motas de polvo. de entre ellas, una polilla agonizante que va a caer justo sobre el pie derecho del aikidoka antes de expirar.

septiembre 27, 2006

acostumbrado ya al clima templado que ha traído la primavera a esta parte del planeta, la baja temperatura de esta mañana tomó por total sorpresa al aikidoka.

no se trataba realmente de una temperatura extremadamente baja, pero bastante menor, si se la compara con las agradables temperaturas matutinas de los últimos días.

la sorpresa fue tal, que incluso después de algunos minutos de precalentamiento, el aikidoka no lograba entrar en calor, y al hacer girar los brazos ampliamente, se colaban mínimas ráfagas de aire frío por los pliegues de su keikogi, provocándole leves escalofríos.

cuando el aprendiz consiguió por fin entibiar su cuerpo, pudo enfocarse en la práctica que proponía el sempai esta mañana, la que estaba centrada en dos movimientos: tainoenka y kochinage.

es más que una técnica, tainoenka es, según el sempai, un ejercicio de desplazamiento, en el que nage, tomado de la muñeca por uke, debe simplemente dibujar un semicírculo con su pie por detrás de uke y luego girar sus caderas en 180º para quedar ahí, con los brazos hacia el frente, las manos abiertas y generosas con las palmas de las manos buscando el cielo.

primero el sempai indicó realizar este ejercicio en suwari waza, modalidad en la que el aikidoka no se sintió del todo cómodo, para luego realizar la misma técnica de pie (y entonces el aikidoka pudo dibujar con mayor fluidez).

fue sutil y a la vez hermosa la forma como la práctica fue mutando desde tainoenka hasta kochinage. de hecho el aikidoka podría decir que prácticamente no se dio cuenta en qué momento se vio con su abdomen sobre la espalda de un sempai que le decía "apunta tu cabeza hacia el pecho y luego desenróllate" y al segundo siguiente el aikidoka estaba golpeando fuertemente el tatami en yoko ukemi.

al aikidoka le resulta una grata experiencia la sensación que le produce realizar kochinage. sobre todo de uke. el momento del giro, de la caída en apariencia fuerte, pero en realidad amortiguada y fluida. claro que no es una técnica que el aikidoka maneje (¿hay alguna ténica que el aikidoka maneje realmente?), por lo que la mayoría de las veces las caídas no fueron ni bien amortiguadas ni fluidas.

de todas formas, y a pesar de que el aikidoka no derramó una sola gota de sudor (cosa rara en el aikidoka, que es de metabolismo sudoroso), se trató de una práctica interesantísima, en la que la mutación, la flexibilidad y la pérdida del miedo tuvieron roles fundamentales.

septiembre 25, 2006

antes de referirse a la práctica de esta mañana, el aikidoka debería referirse a la práctica sabatina. pero después de unos instants de reflexión, prefiere no hacerlo y sigue de largo hasta la de esta mañana. pero no porque la del sábado se haya tratado de una práctica intrascendente o poco interesante, sino por todo lo contrario.

entonces mejor seguir con la de hoy, la que, por cierto también fue de un hondo interés para el aikidoka.

con la llegada de la primavera, y por motivos manejados por el azar, el aikidoka se encontró esta mañana con nuevas caras sobre el tatami. aikidokas de alto rango que ya sea por el clima, notoriamente más templado, o por motivos laborales, han empezado a asistir a la práctica de la mañana. humanos gentiles e inteligentes, que siempre son bienvenidos y de los que el aikidoka siempre aprende cosas nuevas.

la de hoy fue una práctica en la que se aplicó una máxima que resume fielmente la filosofía de vida del aikidoka: no importa el punto final, sino los pasos que se van dando para llegar a él. esto, a juicio del aikidoka, puede aplicarse sobre el tatami, pero también en la vida diaria.

en el caso de la práctica, a partir de un ataque en el que uke tomaba el keikogi y aplicaba chomenuchi, nage respondía con ikkio omotte y luego iriminage y luego tenchinage y luego kotegaeshi y luego otras técnicas de las cuales el aikidoka desconoce su nombre.

el sempai hizo especial hincapié en que nage se enfocara en cada una de las técnicas que describían este camino hasta el final. eran varias técnicas concatenadas una detrás de otra.

de hecho, a partir del primer movimiento (ikkyo omotte), se fueron sumando las otras y al final de la práctica el sempai ordenó que nage
podía teminar la técnica cuando le pareciera adecuado.

una bella práctica, que fue un fiel reflejo de la luminosidad distinta que ha traído el sol con la llegada de la primavera.

septiembre 20, 2006

exactos siete días después de su última práctica, esta tarde el aikidoka se hizo presente en el dojo.

era la primera vez en mucho tiempo que el aikidoka asistía a una práctica vespertina (si mal no recuerda, desde aquella fatídica práctica en la que sufrió una lesión muscular).

como llegó con antelación a la hora de la práctica, el aikidoka (que disfrutó de sobre manera el reencuentro de sus pies descalzos sobre el tatami), se sentó a esperar en seiza que el sempai diera la partida a la práctica.

mientras el resto de los asistentes realizaban complejos ejercicios de elongación o bien conversaban distendidamente sobre diversos temas, el aikidoka simplemente estaba ahí, en seiza, respirando profundo y guardando silencio (aunque en realidad se debería decir dejando salir el silencio desde su cuerpo).

como ya fue dicho, fueron siete días de inactividad física (no así de actividad cerebral), los que se hicieron sentir desde el primer minuto.

la práctica la dirigió un sempai con el que el aikidoka nunca había practicado. y en efecto fue una práctica llena de sorpresas. partiendo por el precalentamiento, en el que el sempai ordenó mae ukemis largos, cortos y cruzados. igualmente ushiro ukemis, y otros ejercicios que el aikidoka nunca había realizado, pero que resultaron altamente estimulantes.

la práctica en sí misma estuvo centrada en un mismo ataque: uke tomaba la muñeca de nage con las dos manos y nage realizaba indistintamente, iriminage, kokiunage y otras proyecciones.

el aikidoka alternó de forma amena con practicantes de alto rango y otros de menor rango. ninguno, sin duda, de menor rango que el aikidoka, quien ostenta orgulloso el rango de mo kyu, es decir, que no posee rango alguno.

ya un poco antes de la mitad de la práctica, el aikidoka comenzó a sentir los siete días de inactividad física. no sólo estaba realmente exhausto, sino que además sediento, casi al borde de la deshidratación.

a esto se sumaba el hecho de que había almorzado tarde, por lo que de vez en cuando el aikidoka se veía impelido por su sistema digestivo a soltar desagradables flatulencias que le recordaban su almuerzo (un churrasco de filete con palta y mayonesa en marraqueta y una porción de patatas fritas).

a medida que se adentraba en la práctica, a medida que su cansancio y su sed se iban acrecentando, el aikidoka fue perdiendo concentración, lo que a se vez derivó en que su cuerpo se fue rigidizando. así, en vez de que la energía brotara desde su centro, ésta brotaba desde sus tiesas extremidades.

a pesar de todo ello, el aikidoka terminó la práctica dignamente y con la cabeza en alto.

a la salida, el aikidoka se zampó dos botellas completas de bebida isotónica.

mientras daba tragos largos a esa botella de boca ancha, el aikidoka, exhausto, pensaba: qué bien se siente estar de vuelta.

septiembre 13, 2006

conciente de que la práctica de hoy sería la última en al menos una semana, el aikidoka se apareció por el tatami especialmente enfocado y dispuesto a dar todo de sí (como siempre pero más).

el precalentamiento fue intenso. por momentos el aikidoka pensó que el sempai sabía que sería su última práctica en una semana, y que por ello había decidido darle intensidad.

pero se trató sólo del precalentamiento porque la práctica fue más bien relajada en términos físicos. no así en términos conceptuales.

la práctica de hoy estuvo centrada en ejercicios en zuwari waza. básicamente ikkyo. y si bien zuwari waza impone exigencias mayores para las piernas y empeines, el mayor obstáculo en este caso fue intentar resolver el enigma que nos propuso el sempai al realizar ikkyo. y este era que había que levantar la rodilla cruzada al momento de recibir a uke y prolongar su línea de ataque.

la posición no era cómoda para el aikidoka, así como tampoco lo era para otros sempais presentes en la práctica, quienes así se lo hicieron ver al sempai que guiaba la práctica. éste, muy sabiamente, dijo que había que intentar resolver el puzzle practicando, porque él no tenía la respuesta.

de hecho el ejercicio gatilló dudas y propuestas que se fueron poniendo a prueba durante la práctica.

fue durante ese trance que el aikidoka tuvo conciencia de su centro como quizás nunca antes la había tenido. claro que fue una sensación fugaz, que se disipó rápidamente, pero que dejó al aikidoka con ganas de más.

el trabajo en zuwari waza es en especial agotador, sobre todo para las piernas, que deben estar permanentemente flectadas, pero a juicio del aikidoka, la práctica fue en términos generales suave.

de hecho, al final, y a pesar de no ser viernes, el aikidoka pensó hacer atokeiko, pero no lo hizo.

septiembre 11, 2006

a pesar de que pudo haberlo hecho, porque tuvo el tiempo disponible para ello, el aikidoka prefirió no realizar cortes con el bokken (hábito que no ha vuelto a repetir, a pesar de lo que le gusta hacerlo), y en cambio simplemente se posó sobre el tatami y lo recorrió caminando. hizo un par de ushiro ukemis, sopló una mosca que yacía muerta sobre el tatami y luego se sentó frente a la imagen de o sensei a esperar a que el sempai abriera la clase.

quizás fue ese hecho, (el hecho de haber sido el primero en alinearse a la espera de que se abriera la práctica) el que motivó al sempai a escoger al aikidoka en la demostración del primer ejercicio que consistía en tomada de muñeca paralela, para que luego nage entrara con irimi y luego realizara kaiten, para elongar hacia atrás el cuerpo de uke.

toda la práctica consistió en variantes de ese ejercicio. incluso al momento de tomar el shoto, como lo indicó el sempai, para realizar chomen para que nage abriera el ángulo para estirar en la medida de lo posible el cuerpo de uke.

en esta parte de la práctica, el aikidoka, tanto de uke como de nage, debió dar varias vueltas en círculo sobre el tatami, lo que le provocó serios mareos los que se extendieron más de lo que el aikidoka hubiera querido, pero que no impidieron que continuara la práctica con su habitual entrega.

al poco andar, uno de los asistentes a la práctica debió partir. lo mismo que el propio sempai, quien dejó a otro sempai a cargo de la práctica.

ese fue el punto de inflexión de la práctica de hoy. la práctica se tornó más activa, más intensa, pero quizás más confusa y menos efectiva.

sobre todo cuando el aikidoka debió realizar técnicas que nunca había realizado, como por ejemplo, iriminage desde el piso.

sólo dos practicantes, aparte del sempai suplente dieron por cerrada la práctica de esta mañana, la cual se realizó a una agradable temperatura, bajo un cielo gris, amenazante de lluvia.



septiembre 08, 2006

ya era completamente de día cuando el aikidoka llegó al dojo esta mañana, y comprendió que aunque el hecho de empezar una práctica de noche y que amanezca durante la práctica es una sensación muy estimulante, el hecho de que sea de día antes de empezar, le inyecta a la práctica una calidez especial.

quizás fue esa calidez (a pesar de que la temperatura era baja) la que permitió que el aikidoka se entregara en una práctica más que digna. una práctica en la que sensei comenzó con una técnia en apariencia simple, pero que ocultaba enorme dificultad para que resultara algo fluído.

de esa manera, el comienzo de la práctica no fue fácil para el aikidoka, pero a medida que se fue adentrando en ella, consiguió algo de confianza, y terminó desplegando una presentación aceptable.

lo avala el hecho de que el aikidoka practicó una o dos veces con sensei y con un sempai, y ninguno de los dos le hizo ver errores del aikidoka al momento de desplegar la técnica, lo cual dejó muy contento al aprendiz. después de todo, quizás algo se está aprendiendo, se dijo para sí.

en otro plano, antes de la práctica el aikidoka tenía pensado que al final, al momento de hacer el círculo frente a la kamiza, intentaría resolver algunas dudas con respecto al examen (al que el aikidoka asisitó sólo como espectador) del pasado fin de semana.

el aikidoka quería hacer básicamente tres preguntas:

1- ¿por qué ese sábado había dos aikidokas que aspiraban a 4º kyu pero sólo uno de ellos tenía hakama? ¿se puede prescindir de la hakama?
2- ¿no sería mejor que sensei y cada uno de los sempais que formaron la comisión examinadora fueran ellos mismos ukes de los aspirantes a nuevos grados? ¿no es mejor sentir la forma como se maneja un aikidoka para evaluarlo que sólo mirarlo realizar la técnica?
3- ¿no hubiera sido mejor que las respuestas incorrectas a las preguntas que hizo el sensei a los aspirantes a 6ºkyu (que hubo varias incorrectas) hubieran sido respondidas de manera correcta por sensei, de manera de no mal informar a las personas presentes que pudieron haberse quedado con conceptos erróneos?

a pesar de que el aikidoka había estado dándole vueltas a estas preguntas durante la semana, finalmente ni hizo ninguna. simplemente esperó con sumisión y respeto su momento de realizar atokeiko.

a diferencia de otras veces, atokeiko fue bien soportado por el aikidoka. de hecho, más que soportado, se podría decir que lo supo sobrellevar de manera más que aceptable.

seguramente algo tuvo que ver en eso la práctica de antes de ayer. o quizás no.





septiembre 06, 2006

hoy lo que parecía que iba a ser una plácida y reposada práctica basada en ejercicios de respiración, terminó siendo un torbellino que obligó una vez más al aikidoka a exigir al máximo sus capacidades.

el comienzo, como ya está dicho, fue bastante suave: principalmente kokiu ho y algunas variaciones con respecto a este ejercicio de respiración. pero de a poco y sin que el aikidoka lograra percibirlo, la prática fue aumentando en intensidad.

el aikidoka recién reparó en ello cuando fue invitado por el sempai a ser uke en la demostración de una técnica. más bien en la precisión de una técnica. el sempai quería remarcar la diferencia entre realizar una proyección empujando a uke y otra acompañándolo durante la técnica, haciendo sentir a uke la presencia de nage, que no precisa empujar para proyectar.

el sempai repitió en reiterades oportunidades la forma de no realizar el ejercicio (empujando para conseguir la proyección), de esta forma, más que mae ukemis, el aikidoka se daba fuertes costalazos contra el tatami.

el sempai repitió una y otra y otra vez la forma de cómo no realizar el ejercicio, lo que para el aikidoka fue algo así como un sorpresivo e inesperado atokeiko a la vena en mitad de la práctica.

varios aikidokas dejaron la práctica hoy antes del final. todos adujeron comprensibles obligaciones laborales. el aikidoka, en cambio, tiene la suerte de estar en una condición tal, que le permite quedarse hasta el final de la clase, y cerrarla con ese aplauso doble que al final ya no sólo es la conexión del cielo con la tierra, sino también un aplauso cerrado de agradecimiento.

septiembre 04, 2006

esta mañana el aikidoka se vio enfrentado a una de las peores luchas a las que puede verse enfrentado un aikidoka: el cansancio.

fue precisamente el cansancio el que lo hizo dudar. después de escuchar el despertador, el aikidoka, quien ha estado sometido a fuertes exigencias tanto físicas como sicológicas durante las últimas semanas, sintió que no sería capaz de levantarse.

es más, dominado por el cansancio (y la insensatez), dijo: no voy. pero a los pocos segundos reaccionó y decidió ir. decisión que el propio aikidoka agradeció una vez que estuvo sobre el tatami, esperando que el sempai diera por iniciada la práctica de esta mañana. y sobre todo al final, cuando la práctica llegó a su fin, y el aikidoka se sintió nuevamente despierto, vivo, recargado.

septiembre 01, 2006

el cerebro, el nervio óptico, el globo ocular, la pupila y el iris, el aire, el vapor de agua que sale de su cuerpo después de una práctica intensa, la ventana, las ramas de los árboles, el cielo azul estampado de gordas y grises nubes. en todo eso pensaba el aikidoka mientras miraba por la ventana con las piernas levantadas, los codos apoyados en el tatami y las manos en las caderas apoyando las piernas que se alzaban hacia el techo del dojo en posición vela.

el aikidoka intentaba recuperarse de una práctica que había resultado particularmente agotadora. a diferencia de otras veces, el aprendiz esta mañana sintió rápidamente el cansancio, a muy poco de comenzada la práctica, la que hoy estuvo centrada en diferentes formas de contrarrestar un ataque de tomada de muñeca cruzada y tomada de la otra muñeca por la espalda de nage.

la defensa contra ese ataque siempre le ha resultado compleja de realizar al aikidoka. abre demasiado los brazos al momento de alejar sus muñecas de uke, dejando su centro en precario equilibrio, dejando sus brazos a merced del atacante. quizás ahí radicó su prematuro agotamiento, al que de todas formas debió hacer frente para sacar adelante una sesión no poco compleja.

pero también una práctica que le prodigó gratos momentos, como ese en que durante un ejercicio, mientras estaba siendo sometido, con su cara contra el piso y mientras le hacían una palanca en el brazo, los rayos de sol bañaban generosamente su rostro.

tambié tuvo momentos menos gratos, como cuando enfrentando a un compañero como uke, éste no le soltaba la muñeca en momentos en que el aikidoka debía realizar mae ukemi, y el aikidoka caía duramente con la espalda recta sobre el tatami. de todas formas no se trató de un incidente que le provocara mayores inconvenientes.

durante la elongación y la meditación final fue que el aikidoka experimentó ese momento epifánico narrado al principio. y depués: atokeiko.

tomando en cuenta el cansancio que sintió al principio, y que lo tuvo a medio filo durante toda la práctica, el aikidoka sabía que atokeiko sería más extenuante que otras veces. y lo fue. una explosión de cansancio que obligó al aikidoka a llegar al límite de sus capacidades.

durante atokeiko sensei le indicó al aprendiz que no se encogiera tanto al momento de realizar mae ukemi, que extendiera más sus piernas al momento de caer. y así lo hizo el aikidoka, sintiendo mayor plasticidad de su cuerpo al hacerlo de ese modo.

claro, la diferencia está es que en atokeiko sensei no usa hakama, lo que esfuma el miedo (que persiste en el inconciente del aikidoka) a quedar enganchado con la hakama como la ha ocurrido en dos oportunidades (una de las cuales provocó esa lesión en el aductor izquierdo).

tras atokeiko, el aikidoka se sentó en seiza en un rincón del tatami a recuperar el aliento, lo cual le costó bastante.

a la salida del dojo el sol se ganaba su espacio entre las gruesas nubes e inundaba las calles de una intensa luminosidad.

agosto 30, 2006

hoy regresó al dojo una bella y gracil aikidoka, a la que el aikidoka no había visto en prácticas matutinas desde hacía por lo menos tres meses. ¿cómo estás? le preguntó el aikidoka poco antes de pisar el tatami. ahora vamos a ver cómo estoy, respondió.

en la práctica de esta mañana el sempai volvió a referirse al tema de la efectividad del aikido. desde el punto de vista del aikidoka, el concepto que este sempai quiere compartir con sus aprendices, es el del placer, exhaltar el sentido hedonista de este arte.

el trabajo del cuerpo debe ser una sensación placentera, dijo en una oportunidad el sempai. el cuerpo de uke debe ser flexible y debe extenderse lo más posible desde un punto a otro, agregó luego.

la práctica terminó con kokiu ho, mientras los rayos del sol entraban por los ventanales que dan al oriente.

agosto 28, 2006

antes de pisar el tatami, el aikidoka estableció interesante conversación con el sempai acerca de los exámenes que se avecinan. el sempai recomendó al aikidoka dejar pasar estos exámenes, pero sin falta tomar el próximo para acceder a su primer grado. una recomendación que no hizo más que confirmar la decisión que había tomado previamente el aikidoka con respecto a esta instancia.

de todas formas, el sempai se ofreció gentilmente a centrar la práctica en los ejercicios que se exigen para acceder al primer grado, es decir sexto kyu o rokkyu kyu.

de esta manera, tras el precalentamiento habitual (que siempre son distintos unos de otro) la práctica comenzó con katatedori aihamni iriminage, para luego, frente a ese mismo ataque, responder con kotegaeshi, ikkyo, shihonage, tanto en sus variantes de omote como ura.

y si bien se podría decir que el aikidoka realizó estas técnicas con relativa fluidez, la práctica confirmó como su correcta decisión de esperar, hasta sentirse realmente listo para dar su primer examen y todos los que vengan por delante: cada uno a su debido tiempo.

fue una práctica luminosa y no sólo en el sentido metafórico del término. en esta época del año la práctica comienza cuando ya ha amanecido y hacia el final, mientras el aikidoka realizaba los ejercicios de elonganción y respiración, los rayos de sol irrumpieron con fuerza por las ventanas del dojo.

agosto 25, 2006

la práctica de esta mañana tuvo un lento despegue para el aikidoka. durante mucho rato el aprendiz se sintió lento y distraido. sentía su cuerpo pesado. y así se mantuvo (y así se sintió), hasta que de a poco fue alcanzando cierto ritmo y logró sumergirse en la práctica, la cual estuvo centrada en ikkio (ikkio parece ser el origen).

el aikidoka tuvo hoy la oportunidad de practicar con un compañero al que nunca había enfrentado. no menor fue la sopresa del aikidoka al comprobar la enorme flexibilidad y plasticidad de la que hacía gala este practicante.

por si esto fuera poco, cada vez que al aikidoka le tocó el turno de uke, este practicante (de alto rango, imaginó el aikidoka, con varios años de experiencia), una vez que había sometido al aikidoka, le prodigaba breves pero placenteros masajes a la altura del hombro, haciéndole ver, con gran alegría y excelente disposición, que el aikidoka estaba rígido, demasiado tenso, que debía soltarse.

y tenía razón. el aikidoka tiene sumamente claras sus limitaciones, dentro de las cuales se cuentan la rigidez y escasa elasticidad de su cuerpo. de todas formas, y por lo mismo, fue un agrado trabajar con este alegre y ágil practicante, poco habitual de las sesiones matutinas en el dojo.

una vez cerrada la práctica, el aikidoka solicitó atokeiko a sensei, quien se encontraba doblando su hakama. sensei interrumpió su labor y procedió a realizar atokeiko con el aikidoka, quien terminó exhausto, absolutamente rendido.

el aikidoka demoró algunos minutos en recuperarse del esfuerzo que le significó atokeiko, pero una vez recuperado, volvió a sentir ese placentero cansancio que lo domina al término de cada práctica.

agosto 23, 2006

un día limpio y despejado esperaba al aikidoka para la práctica de esta mañana. una práctica que no sería como las otras (aunque en realidad, ninguna práctica es como otra).

desde hace algún tiempo el aikidoka había venido cuestionándose hondamente sobre la efectividad del aikido frente a determinadas situaciones fuera del dojo.

y hoy, como si el sempai hubiera estado enterado de las reflexiones en las que estaba inmerso el aikidoka, se refirió precisamente a ello. y a decir verdad, la propuesta del sempai es muy similar a la conclusión a la que había llegado el aikidoka con respecto a este dilema.

no es necesario que el aikido sea efectivo. el aikido debe ser una forma de comunicación corporal. no se está en el dojo pensando en enfrentarse a situaciones delicadas que podrían ocurrir en la calle. "porque si quieren dártela, te la van a dar", dijo el sempai.

muchas veces el aikidoka ha recibido advertencias de otros aprendices e incluso de algunos sempais, sobre la posibilidad de recibir determinado ataque si se tiene abierto algún flanco. pero eso no es necesario, porque no se debería estar pensando realmente en un ataque, sino más bien en sacar al oponente de su centro. y en eso se puede estar toda una vida. el resto es innecesario. el aikidoka no piensa en la lucha. es más, el aikidoka no concibe la lucha. sólo busca la comunicación corporal, el centro como eje y generador.

mientras todo esto ocurría, una densa niebla se dejaba caer sobre el dojo y sobre toda la ciudad.

más tarde, el sempai se refirió también a la distancia entre dos puntos. en el espacio que se abre al recorrer esa distancia.

fue una práctica hermosa. conceptual pero viva, alegre y cargada de buena energía.

en la calle, el aikidoka debió abrirse paso entre la niebla.

agosto 21, 2006

una plácida temperatura, que se debe haber movido entre los ocho y diez grados, recibió esta mañana al aikidoka, quien se atrevería a decir que la sensación térmica en el dojo era cercana a la perfección.

hoy los titubeos del aikidoka se manifestaron en pleno precalentamiento, cuando el sempai ordenó realizar simulacros de corte con el bokken (pero sin el bokken) cortando primero adelante, luego atrás, luego a un lado, luego atrás, luego al lado (siempre el mismo lado) y nuevamente atrás y así en un circuito preciso en el que el aikidoka naufragó irremediablemente.

más tarde, durante la práctica, a la que asistieron compañeros a los que el aikidoka no veía desde hacía un tiempo (innecesario precisar cuánto), el aikidoka realizó por primera vez yoko ukemi.

el gentil sempai se ofreció para enseñar al aprendiz a caer por primera vez de costado, girando la cabeza en el aire, con el brazo tomado por nage.

el aikidoka estaría mintiendo si dijera que aprendió a realizar yoko ukemi. la situación fue tan sencilla como que en un momento el aikidoka estaba de un lado y al segundo siguiente, estaba cayendo de costado sobre el tatami, golpeando el tatami con la palma de la mano que no tenía tomada nage.

fue una experiencia muy singular que el aikidoka saboreó con particular gusto y que sin duda marcó la práctica de esta mañana.


agosto 18, 2006

hay algo que no estás haciendo bien. el aikidoka escuchó tres veces esta frase durante la práctica de esta mañana. la misma frase proveniente de tres personas distintas.

primero un aikidoka de alto grado. luego un sempai y finalmente el mismísimo sensei eran quien declamaba la demoledora frase.

las cosas habían empezado bien para el aikidoka. fue el primero en estar alineado frente a la kamiza esperando al sensei. y quizás fue esa puntualidad (o quizás no) lo que motivó al sensei a escogerlo para ejemplificar la primera técnica.

seguro que fue un buen comienzo, pero luego vino el desempeño dubitativo del aikidoka que motivaron las expresiones ya mencionadas.

es cierto, son apenas cinco meses desde que el aikidoka se reincorporó a las prácticas (después de un paso fugaz hace muchos años), y si bien cinco meses no son nada en este largo y luminoso camino, parecen ser menos para el aikidoka, que falla más de lo que le gustaría.

terminada la práctica, el sensei anunció que se avecinan exámenes para acceder a nuevos grados. sin embargo el aikidoka no se sintió tocado por ese anuncio. no por falta de interés, por cierto, sino por que por el momento se siente bien en su condición de mukyu, de soldado raso, de aikidoka sin grado.

no es el momento de dar examen para el aikidoka. y nadie (ni siquiera el aikidoka) podría afirmar con seguridad si es que ese momento llegará realmente en este camino.

agosto 16, 2006

esta mañana el aikidoka decidió practicas sin calcetines. como había sido mencionado anteriormente, los calcetines del aikidoka no tenía como objetivo aplacar el frío en los pies, sino proteger las heridas en sus empeines (provocadas precisamente una gélida mañana en la que el frío tatami era como la hoja de un cuchillo afilado), las cuales sin calcetines, y en proceso de cicatrización, era muy fácil que volvieran a abrirse y provocar manchas sanguinolientas en el tatami.

pero las heridas en los pies del aikiodoka ya han cicatrizado por completo y desde hoy las prácticas serán definitivamente sin calcetines.

el aikidoka volvió a sentir la libertad de los pies desnudos, la tracción de la piel sobre la tela del tatami, la liviandad y la agilidad de los pies al descubierto.

durante la práctica de hoy (una práctica intensa, en la que no habían pasado más de diez minutos cuando el aikidoka ya sudaba profusamente por todos los poros) el aprendiz sintió que una sola vez (de las decenas y quizás centenar de veces) realizó un ejercicio utilizando el poder de su centro. fue una experiencia intensa, fugaz, agradable, pero que ocurrió sin que el aikidoka se lo propusiera, y por lo mismo, no fue capaz de volverla a repetir. ni la intención, ni el modo, ni el tiempo. fue una sola buena ejecución de la técnica (el aikidoka ya no recuerda el nombre), que no se volvió a repetir.

fue como esos sueños fugaces que producen un inesperado placer, pero que al momento de reconstruirlos, se dispersan en un bosque onírico.

agosto 14, 2006

comienza la semana para el aikidoka. una semana extraña. con interrupciones.

la práctica de hoy, comenzó igualmente extraña que esta extraña semana, con un sempai distinto al de cada lunes. detalle que no impidió que se desarrollara una alegre y distendida práctica iluminada sólo por el sempai y dos aikidokas (un tercero pasó por el dojo raudo. tan raudo que casi no se vio).

una práctica que estuvo centrada en ikkyo. una práctica que gatilló en el aikidoka una serie de preguntas que no serán planteadas en este momento.

agosto 11, 2006

a pesar de que disponía del tiempo para hacerlo, el aikidoka no tomó el bokken esta mañana, sino que se dedicó a realizar mae ukemis. rodó una y otra vez hacia adelante, hasta que el tatami se fue sembrando de practicantes y hasta que el sensei se hizo presente.

una interesante y dinámica práctica fue la que se realizó esta mañana en el dojo.

el sensei utilizó el jo para ejemplificar una técnica y para luego ejercitarla entre todos los asistentes, dos de los cuales no consiquieron terminar la práctica.

el aikidoka se manejó de manera aceptable, con altibajos, como siempre, pero también con momentos un poco más felices que otros.

agosto 09, 2006

esta mañana al aikidoka se le apareció el fantasma de la lesión.

a mitad de práctica, durante un intercambio de mae ukemis con un compañero (parroquiano habitual de las prácticas matutinas) siendo el aikidoka el uke, y cuando ya había sido proyectado por su compañero, sintió engancharse el talón de su pie izquierdo en el hakama de nage. con el agravante de que esta vez a esta (mala) maniobra, se sumó un golpe de su propia rodilla en la frente.

sin embargo, no sabe con certeza si fue gracias a su mayor movilidad, a leyes de la física, o simplemente a causa del azar, su pierna logró zafarse antes de estirar demasiado el músculo, estom mismo (o quizás otras razones) hicieron que el rodillazo en la frente fuera en suma leve.

no se sintió mareado ni lesionado muscularmente, pero aún así el aikdioka tomó un breve descanso en una esquina del tatami, para después de unos minutos, retomar las acciones con igual o mayor entusiasmo.

no fue el único incidente de la práctica, que terminó con un 25% de bajas.

porcentaje en el que no estaba incluído el aikidoka, por cierto, quien terminó sin inconveniente la práctica, pero quien sin embargo no pudo lograr mayor concentración. por motivos en los que no vale la pena ahondar, simplemente tenía su cabeza en otra parte.

terminada la práctica, el aikidoka se encontró en la calle con un día hermoso, en el que se mezclaban las nubes, el sol y la lluvia, en un cuadro formidable.

agosto 07, 2006

esta mañana, mientras esperaba que llegara el sempai a abrir el dojo, el aikidoka pudo notar con total claridad que está empezando a amanecer más temprano, descubrimiento que le produjo una placentera sensación de calor en el pecho, calor que no fue suficiente para hacer entrar en calor al aikidoka en una mañana en la que el frío era como un puñal afilado. quizás fue por eso (o quizás no), que tras el precalientamiento, el sempai decidió iniciar la práctica con shotoo.

la técnica en la que se centró la práctica de esta mañana fue kotegaechi. utilizando primero el choto (como una extensión del brazo) para luego realizar la misma técnica (y algunas de sus variantes), inermes.

se realizaron tres o cuatro variantes de kotegaechi, alternándo el sempai indistintamente con los dos practicantes. hacia el final de la práctica, el sempai ordenó randori con quince entradas de dos ukes para un nage.

el aikidoka desarrolló una práctica regular, pero en randori estuvo particularmente bajo. si bien alerta y rápido en sus reacciones, se le vio falto de ideas, y no fue más allá de dos o tres variantes pobremente realizadas.

sólo dos aprendices y el sempai asistieron hoy al dojo. pero el rigor y la entrega que cada uno de ellos entregó a la práctica, fue suficiente para iluminar al dojo en una mañana luminosa, aunque, como ya fue dicho, muy, pero muy fría.

agosto 04, 2006

esta mañana el aikidoka no sólo alcanzó a leer algunas líneas (hábito que ha adquirido desde hace algunos días mientras espera que se abran las puertas del dojo), sino también, ya una vez adentro, sobre el tatami, nuevamente tuvo tiempo para lanzar algunos cortes con el bokken. bastante más que en otras ocasiones, con irregular efectividad (siempre bajo el rango de lo aceptable), igual que en otras ocasiones.

la práctica se abrió con cinco practicantes que alternaron cordialmente sobre el tatami.

ikkio fue nuevamente la técnica en la que estuvo centrada la práctica. es que a fin de cuentas es ikkio la médula de muchas otras técnicas. otras conexiones que nacen desde ahí.

hoy asistió un nuevo aprendiz a la práctica, con el que el aikidoka intercambió en reiteradas oportunidades. un hombre bastante más experimentado que el aikidoka, por cierto (es difícil encontrar en el dojo a alguien menos experimentado que el aikidoka), con el que fue muy grato compartir. lo mismo con ese aprendiz enorme que mide dos veces lo que mide el aikidoka, y que lo hace sentir como nage, pero es dócil y disciplinado como uke.

fue una práctica exigente, en la que el aikidoka tuvo la oportunidad incluso de alternar también con sensei, quien lo guió con generosidad y asertividad por el camino.

una vez cerrada la práctica (una vez barrido el tatami entre todos los asistentes), el aikidoka se estaba deslizando sigilosamente fuera del tatami, cuando sensei lo detuvo: atokeiko, clamó desde el otro lado del tatami. el aikidoka volvió tras sus pasos, y fue sometido a una intensa sesión de proyecciones con ukemis que obligaron al aikidoka a llevar al límite sus regulares condiciones físicas.

después de atokeiko, el aikidoka prácticamente salió gateando del tatami. pero ahora está cargado de ese cansancio retroactivo. ese cansancio que se convierte en vigor y entusiasmo.

agosto 02, 2006

antes de que se abriera la práctica, el aikidoka una vez más tuvo la posibilidad de realizar cortes (por lado y lado) con el bokken. fueron sólo algunos minutos, pero los suficientes para comprender que dentro de las limitaciones de su estilo, al aikidoka el corte diagonal le fluye mejor de izquierda a derecha que al revés.

luego, sólo dos aikidokas y el sempai cargaron de energía el dojo esta mañana. y vaya si lo hicieron, porque la práctica comenzó suavemente, casi de manera placida, pero poco a poco fue subiendo en intensidad, hasta llegar a un punto en que el aikidoka quedó realmente exhausto.

ikkio fue el eje de la práctica esta vez. técnica que fue desplegada de diversas formas según las indicaciones del sempai. el aikidoka debió enfrentar en reiteradas ocasiones al sempai y a su compañero, una torre humana de casi dos metros, que dócilmente se dejó llevar por los torpes movimientos del aikidoka.

la flexibilidad y la conciencia del centro siguen siendo los princpipales escollos que el aikidoka enfrenta en cada práctica, y seguramente lo seguirán siendo por muchas, muchas prácticas más.

julio 31, 2006

sólo el sempai y el aikidoka dieron vida al dojo esta mañana. una mañana muy fría, que fue rápidamente templada con ejercicios enérgicos pero relajados (en la medida de lo posible).

la práctica de hoy estuvo centrada en trabajo con el jo, el cual fue utilizado primero en una durante el precalentamiento y luego en la práctica propiamente tal.

el bastón de madera fue utilizado para realizar algunas variantes de tenchi nage. en una primera técnica de contención y luego en técnicas de proyección.

a pesar de ser sólo dos personas sobre el tatami, la entrega tanto del sempai como del aikidoka, iluminaron y dieron vida al dojo, lo habitaron y lo llenaron en sus más recónditos insterticios.

finalizada la práctica el aikidoka entabló una animada charla con el sempai sobre algunos aspectos del aikidoka que ocurren fuera del tatami. fue una amena y plácida charla. adjetivos que podríam utilizarse igualmente para definir a la práctica de esta mañana, que como ya fue dicho, fue una fría mañana, mucho más allá de las apariencias.

julio 29, 2006

impensado resultó para el aikidoka comprobar, apenas arribó al dojo, pocos minutos antes de la práctica, que al contrario de otros sábado, el tatami estaba despejado. prácticamente vacío.

y así, impulsado por una dosis de aplomo poco habitual en él, saltó al tatami, saludó a o sensei, tomó un bokken y alcanzó a hacer al menos unos cincuenta cortes (veinticinco por cada lado).

de acuerdo, no es nada realmente impresionante (sobre todo tomando en cuenta la imprecisión de la técnica). pero sí lo fue para el aikidoka, que daba absolutamente por descontada esa posibilidad.

el aprendiz dejó el bokken cuando vio a otros practicantes sobre el tatami.

la práctica la entregó un sempai, porque sensei se encuentra fuera de santiago (claro que eso es algo de lo que el aikidoka se enteró al final).


la práctica en sí fue bastante extraña. el aikidoka se movió con cierta plasticidad, pero en momentos clave, falló, en determinados instantes, con compañeros específicos, se perdía irremediablemente.

ocurrió sobre todo cuando el aikidoka se enfrentó a un aprendiz que asistía a su segunda clase. se podría decir que ese corpulento señor de rasgos orientales sabía básicamente lo mismo que sabe el aikidoka, pero de todas formas el aikdioka intentó, humildemente, guiarlo en la técnica, la cual, para colmo de males, no la conocía.

y estaba en eso, intentando explicar una técnica que nunca antes había realizado, cuando sorpresivamente un sempai (no el que estaba ofreciendo la práctica) se acercó y conminó al aikidoka a callarse. "practica, hombre, practica", le dijo en un tono que incomodó de sobremanera al aikidoka. y no sólo lo incomodó sino que lo puso ante una encrucijada ¿cómo se hace para explicar una técnica a una persona que lleva dos clases, sin hablarle? por lo demás, resulta habitual escucha hablar a algunos practicantes, que guían a otros en determinadas técnicas (de hecho al aikidoka algunos compañeros le han hablado bastante). pero en fin.


el aikidoka no sabría definir de mejor manera la práctica más que como una práctica típica de sábado. húmeda, con altibajos y tropezones. una buena práctica, sin lugar a dudas, pero el aprendiz ya anhela su práctica de lunes por la mañana.


en el diario mural del dojo está por el reverso el afiche del seminario que dictó el amable sensei venido del norte. la idea es que quienes asistieron al seminario, le escriban algo a sensei, para luego enviarle el afiche.


el aikidoka no ha escrito nada aún (ni siquiera sabe si el afiche estará ahí el lunes), pero le gustaría escribir algo como esto:

recuerdo que el primer día dijiste que te bastaba con que aprendiéramos una sola cosa. y yo creo que aprendí una cosa: el flujo.
ahora la monumental tarea que me queda por delante, es cómo logro transmitir a mi cuerpo, ese concepto que tengo tan perfectamente delineado en mi cabeza.
por suerte quedaron más preguntas que respuestas.
respeto y gratitud

julio 28, 2006

esta mañana el aikidoka tuvo un despertar convulsionado: soñó que estaba a oscuras, hospitalizado (pero no de gravedad) en un hospital de campaña, en medio de una guerra ignota. de pronto, un hombre alto, con sombrero, entró a la habitación. a pesar de que no se veía su rostro, sino sólo su figura recortada en las sombras, su presencia era perturbadora y amenazante. cuando el hombre estaba a punto de encender la luz, el aikidoka despertó dando un alarido. claro, no se trataba de una imagen de temer, pero ese hombre en las sombras, había logrado inquietar al aikidoka.

sin embargo, fue gracias a esa pesadilla encriptada, que el aikidoka se dio cuenta de que había ignorado el despertador y que estaba atrasado para la práctica.

después de un par de minutos de masticar su decepción, pensando que había perdido una nueva práctica, el aikidoka calculó que si se apuraba, alcanzaba a llegar al dojo a una hora prudente.

y así lo hizo. saltó de la cama, se enfundó en su gi, montó en su automóvil y atravesó raudo (a una velocidad a todas luces imprudente) las heladas calles de la ciudad.

finalmente el aikidoka arribó al dojo sólo algunos minutos después de que el sempai había comenzado el precalentamiento (hacía mucho rato se había esfumado su intención de practicar con el bokken antes de la práctica misma).

pero a pesar de que el atraso no fue determinante en términos de tiempo, sí lo fue en términos de concentración, en el sentido de que al aikidoka le costó muchísimo compenetrarse con la práctica.

aún así, se entregó por entero (como es habitual) en los ejercicios que estuvieron centrados en ikkyo, tanto con el choto, como a manos limpias.

al final de la práctica, el aikidoka se sintió complacido de haber hecho el esfuerzo de llegar (y de haber llegado). en cierta forma y a medida que avanza la mañana, el aprendiz se siente agradecido de esa pesadilla.

julio 26, 2006

una lluvia incesante se dejaba caer sobre la ciudad cuando el aikidoka arribó al dojo. esta vez el aikidoka tuvo la posibilidad de practicar con el bokken (corte diagonal desde los dos lados) antes de la práctica.

el aikidoka se puso a tirar cortes (con irregular efectividad, todos bajo el rango de lo aceptable) frente a una de las ventanas del dojo, de manera de utilizar su reflejo como virtual oponente y así intentar dar el corte en diagonal a la altura del cuello.


sin embargo, al rato de haber comenzado, el sempai (que también practicaba con el bokken a unos metros del aikidoka), le hizo ver que debía trabajar orientado hacia la kamiza, donde está la imagen de o sensei.

no fue la única observación que hizo el sempai al aikidoka esta mañana. el resto, eso sí, fueron una vez abierta la práctica, y tuvieron que ver con elementos básicos como por ejemplo que en un ejercicio en el que se debía dar un paso hacia adelante, el aikidoka se empeñaba en darlo hacia atrás.

las otras observaciones tuvieron que ver con la ya habitual falta de flexibilidad del aikidoka y con cierta lentitud para reaccionar.

sin embargo, a pesar de todo ello y a pesar de todas las dificultades con las el aikidoka se ha encontrado en este camino (y con todas las dificultades con que de seguro se seguirá encontrando) el aikidoka siente que lentamente comienza a conectarse con su centro. se trata todavía de una conexión tenue, lejana, casi una intuición, pero es una conexión después de todo.


aún llueve sobre la ciudad y al aikidoka aún siente en sus antebrazos el breve pero intenso trabajo con el bokken.

julio 24, 2006

sólo el aikidoka y el sempai abrieron la práctica de esta mañana. dada la circunstancia, el sempai decidió empezar con el bokken, arma que como ya ha sido mencionado en ocasiones anteriores, es de especial gusto del aikidoka.

claro que el hecho de que el aikidoka guste de esta arma, no significa en absoluto que la domine. todo lo contrario. el arma desnuda al aikidoka en su precariedad.

eso no impidió que el eterno practicante dejara caer al menos un centenar de veces el sable de madera de arriba a abajo en corte diagonal.

más tarde, cuando se hubo sumado un tercer aikidoka a la práctica, el sempai los hizo enfrentarse con y sin bokken. más tarde con choto.

fue durante el trabajo con choto que el sempai comentó que el aikidoka realizaba mejor algunos ejercicios con choto que a manos limpias.

en otro momento, mientras miraba enfrentarse al sempai y su compañero, el aikidoka comprendió que la flexibilidad de uke no sólo es importante para protegerse a sí mismo, sino porque además le hace más difícil la labor de nage, y por ende, lo exige más.

el aikidoka comprendió también que si esos sables y cuchillos largos hubieran sido de acero (y no de madera, como son realmente), el aikidoka habría salido desmembrado de la práctica. de paso le habría quitado un par de lonjas (y quizás un ojo) a su compañero y al sempai (no por velocidad ni agilidad, sino por torpeza, demás está decirlo).

pero nada de eso ocurrió. y el aikidoka salió íntegro y pleno del dojo, bajo un cielo oscuro, cargado de nubes. tantas, que daba la impresión de que aún no hubiera amanecido.

julio 22, 2006

al igual que la de ayer, la práctica de esta mañana estuvo centrada en iriminage. y hoy, al igual que en la de ayer, el aikidoka salió sintiendo que mientras más practica, menos aprende.

fue un práctica intensa en su aparente placidez.

hoy el aikidoka debió enfrentar con su habitual torpeza a varios compañeros. todos, por supuesto, muy distintos unos de otros.

frente a todos ellos el aikidoka sólo mostró chispazos de concentración y certeza. a todos los practicantes les quedó medianamente clara la rigidez con que el aikidoka realiza los ejercicios (sobre todo al sensei, quien se lo ha hecho ver en reiteradas oportunidades).

hoy el aikidoka enfrentó a un compañero que, según puede intuir, es una máquina de combate. el aikidoka no tienes dudas de que ese practicante debe conocer en profundidad técnicas de otras artes marciales. se trata de un practicante que en ningún ejercicio pierde de vista el pragmatismo, el aikido en función de la lucha.

y el aikidoka debe reconocer que le agrada trabajar con ese compañero que si quisiera podría partir en dos mitades al aikidoka con un par de movimientos de sus poderosos brazos, pero que con notable solaridad y generosidad, guía al aikidoka (en la medida que puede) por los enigmáticos senderos de la lucha, respetando el protocolo del aikido.

siguiendo con su cadena de rígida torpeza, en otro momento de la práctica el aikidoka golpeó con el antebrazo el mentón de la dama con la que estaba practicando. fue un golpe leve, pero que no dejó de incomodar a su distinguida compañera, quien aconsejó: "quizás si lo hicieras más relajado...", dejando una vez más al descubierto la escasa plasticidad del aikidoka.


de todas formas, no hay práctica que no sea buena. incluso las que han sido derechamente malas. la de hoy fue una buena práctica.

pasando a otro flanco, desde hace un par de días que el aikidoka siente dolor en músculos que nunca antes había sentido (o no recuerda haberlo hecho).

el aikidoka pensaba que ese sería un asunto con el que debería lidiar las primeras semanas y que pronto sería una etapa superada hace meses, pero con el tiempo el aikidoka se ha ido dando cuenta de que no existen los obstáculos superados en este camino. todos está por superar.

julio 21, 2006

como es habitual, esta mañana el aikidoka llegó con algunos minutos de anticipación al dojo, lo que le permitió precalentar solo sobre el tatami durante varios minutos. ¿y a qué se dedicó el aikidoka durante ese lapso? a practicar mae ukemi.

era la primera vez que el aikidoka precalentaba rodando hacia adelante (era una idea que venía rumiando desde hace algunos días). y coincidió (aunque el aikidoka es de aquellos que no creen en las coincidencias) que en la práctica de esta mañana la mayor cantidad de los ejercicios que se desarrollaron, terminaban con uke en mae ukemi.

muy bien le vino ese precalientamiento al aikidoka, cuyos pies al parecer ya están terminando de cicatrizar y su nuevo gi está empezando a amoldarse a su cuerpo.

hoy, por ejemplo, esa fue una de las cosas que el aikidoka disfrutó con entusiasmo durante el precalentamiento dirigido por el sensei: el sonido que hacía el grueso género de su gi al mover los brazos y en general el tren superior de su cuerpo.

se trató de una práctica exigente, en la que el aikidoka debió desplegar técnicas que nunca había desarrollado. quizás por ese motivo fue que el sensei debió corregirlo en reiteradas oportunidades.

al final de la práctica, el sensei ordenó randori. el desempeño del aikidoka durante la práctica fue por decir lo menos discreto. pero durante randori, fue particularmente bajo.

terminada la práctica, mientras el aikidoka barría el tatami, volvió a valorar ese ejercicio. porque de eso se trata. es un acto de humildad, generosidad y respeto, pero también es un ejercicio que hasta hoy, el aikidoka desarrollaba con los brazos tiezos, inflingiendo fuerza innecesaria sobre el bastón de la escoba.el aikidoka que para barrer hay que aplicar las mismas enseñanzas que dejó el sensei extranjero (que ya debe haber arribado a su hogar), hombros relajados, brazos y manos sueltas, mínimo contacto de las manos con la madera y movimiento fluídos.

julio 19, 2006

por razones de índole estrictamente personal, el aikidoka no pudo asistir a la práctica de esta mañana.

julio 17, 2006

tres aikidokas y el sempai asistieron a la práctica de esta mañana. sólo el aikidoka y el sempai llegaron hasta el final. diversos motivos (los cuales el aikidoka desconoce) hicieron que los otros dos dejaran la práctica antes del fin.

fue una grata práctica, en la que el aikidoka aprendió algo esencial. y esto es que cuando el sempai le decía al aikidoka que había que caminar sobre el tatami (cuando uke estaba entrando en un ataque), lo que el sempai le estaba pidiendo al aikidoka era efectivamente que caminara, como se camina en la calle como un ciudadano normal, y no que diera esos saltitos torpes y ridículos que daba el aikidoka intentando ser certero.

fue un práctica en la que se abordó (o se intentó abordar) el concepto de la línea del cuerpo. de extender esa línea para conseguir el desequilibrio. la cabeza o el pensamiento no debe estar en el punto de contacto, sino extenderse a lo largo de todo el cuerpo.

además el sempai hizo especial énfasis en el permanente estado de alerta en que debe estar uke. siempre atento y perceptivo.

se podría decir sin temor a equivocarse, que el aikidoka dio tumbos la mayor parte de la práctica. sólo al final, quizás los diez minutos finales, el aikidoka hizo un papel digno. pero no más que eso.

en todo caso ¿qué más se le podría pedir al eterno aprendiz?

julio 14, 2006

"esto es todo lo que puedo enseñarles" dijo el sensei esta mañana. y cualquiera podría imaginar que estaba desplegando una técnica complejísima o alguna elongación inhumana o movimientos veloces. pero no. el sensei simplemente estaba de pie, con los brazos levemente abiertos, abriéndolos y bajándolos lentamente y posando la mirada en cada rincón del dojo.

"todas las técnicas nacen aquí", decía el sensei sin dejar de realizar esos casi imperceptibles movimientos que aparentaban no requerir mayor esfuerzo. el enigma, como siempre, se manifestaba allí: en la noción del centro, en la toma de control del hara.

esta vez no se trataba del sensei residente (que dicho sea de paso hoy no participó de la práctica, y lucía un ojo en tinta producto de un talonazo accidental durante práctica anterior), sino del sensei venido del extranjero, que tras un breve viaje volvió al dojo local. de esta forma, sin imaginarlo, el aikidoka (junto al resto de los aikidokas) tuvo el privilegio de ponerse nuevamente bajos sus órdenes.

curiosamente, a partir del seminario impartido por este sensei, las prácticas matutinas han estado bastante concurridas. lo cual, lejos de molestarle, estimulan al aikidoka, puesto que, como ya ha sido dicho en un par de ocasiones, le inyectan diversidad a la práctica, pero sin alcanzar las aglomeraciones que se producen en las prácticas vespertinas.

la de hoy fue una práctica quizás no tan intensa en términos físicos, pero que sí dejó enormes desafíos. desafíos que se podrían tildar como "los mismos de siempre" (el centro, la vista, plantarse bien en el tatami, mantenerse relajado). pero si bien son conceptos que el aikidoka logra internalizar fácilmente en su cabeza, sabe también que probablemente nunca consiga aplicarlos con total propiedad.

julio 12, 2006

se había propuesto que ni el viento, ni el frío ni la lluvia impedirían que faltara a una práctica.
pero hoy no fue nada de eso, sino el sueño (o quizás una mezcla de todo lo anterior), lo que impidió que el aikidoka asistiera a la práctica de esta mañana.

julio 10, 2006

una mañana compleja para el aikidoka. en buena medida porque le resultó muy difícil salir de la cama. llegó dormido al dojo, pero una vez sobre el tatami, el aikidoka abrió (o intentó abrir lo más posible) todos sus sentidos para entregarse por entero a una nueva práctica.
sin embargo, sería poco veraz afirmar que el aikidoka realizó una buena práctica.
enfrentado a movimientos a los que nunca se había enfrentado, el aikidoka dudó, titubeó, lo hizo mal. en más de alguna ocasión provocó un bufido de aburrimiento en uke.
en determinado momento el sempai pidió trabajar con bokken.
al aikidoka es un arma que le resulta particularmente atractiva. sabe, sin embargo, que jamás llegará a resolver su enigma.

julio 09, 2006

en este momento el aikidoka agacha la cabeza y reconoce, con cierto grado de vergüenza pero con igual dignidad, que seiza no es un tema superado.
terminó por resignarse a ello en la práctica de ayer por la mañana.
eso sí, el aikidoka jamás ha mentido en cuanto a su relacion con seiza. efectivamente despues de la para por el desgarro, se encontro sorpresivamente con que seiza resultaba ya una posicion (la minima en el rango de posiciones. la más básica. la primera) superada, en la que habia encontrado comodidad y equilibrio. sin embargo con el correr de las practicas, esa sensacion se ha ido diluyendo, y contrariamente a lo que cualquier persona podria haber esperado, los musculos y tendones de sus empeines y de la parte posterior de sus tobillos, se han ido enrigidizando, cada vez mas. ni siquiera han terminado de cicatrizar las heridas que causo en sus pies el tatami frio de hace algunas semanas.
la practica de ayer, bajo un cielo lluvioso, ayudo a comprobarlo, pero no impidio que el aikidoka disfrutara de una bella practica, durane la cual el aikidoka siente (aunque no podría especificar por qué), que desarrolló una buena práctica, en la que consiguió a su manera de abrir los espacios, a soltar su cuerpo, a fijar la atencion (jamas la tension) en el triangulo el cuadrado y el circulo.
en este momento el aikidoka se mantiene expectante a la práctica de mañana.

julio 07, 2006

mañana lluviosa en la ciudad.

a pesar de eso, y a diferencia de las dos primeras prácticas de esta semana, la de esta mañana fue una práctica bastante concurrida (al menos para el promedio de las prácticas matutinas). además se hicieron presentes varios practicantes con los que el aikidoka se había encontrado sólo en las prácticas de la tarde y de los sábado. esto le inyectó una siempre bienvenida dosis de diversidad y dinamismo a la práctica.

se trató de una práctica de mediana intensidad, en la que se exploró el espacio y el vacío. en la que se dejaba entrar a uke, para luego replegarlo, percibiendo la fuerza que se ejercía en el contacto.

el aikidoka debió ser corregido en un par de oportunidades por el sensei.

en una, el sensei le señaló al aikidoka que estaba haciendo un ejercicio completamente al revés. le hizo ver que una pequeña modificación en la postura y el movimiento del pie de apoyo, transformaba completamente la acción de proyectar a uke (girando y poniendo una rodilla sobre el tatami. la rodilla correspondiente al brazo que había sido tomado por la muñeca).

la segunda correción se refirió a señalar lo rígido que estaban los hombros del aikidoka en determinados momentos. y pensar que el aikidoka hace enormes esfuerzos por buscar la relajación durante la práctica. esfuerzos que, claramente, no están dando resultados.

el aikidoka comprendió esta mañana que no existe la rutina. que lo que en apariencia puede percibirse como similar, siempre tiene un cambio, una inflexión que hace a cada práctica, una experiencia completamente distinta de la otra.

cuando salió del dojo, el aikidoka miró hacia el cielo y vio claros azules de una profundidad sorprendente.

la próxima vez espera permanecer un tiempo más sobre el tatami para desarrollar atokeiko.

julio 05, 2006

antes de referirse a la práctica de esta mañana, el aikidoka quisiera hacer mención a la práctica del lunes. la primera tras el seminario del fin de semana.

a la práctica del lunes sólo asistieron dos practicantes (entre los que se contaba al aikidoka) y el sempai. fue una práctica distinta, en la que el aikidoka estrenaba un nuevo gi.

pero no fue distinta sólo por eso, sino porque tal como lo dijo el sempai, el paso por el dojo del sensei extranjero, dejaba tareas importantes, de las que el sempai se hacía cargo como un aprendiz más.


tras el paso del poderoso sensei por el dojo, todos vuelven a ser un poco aprendices. todos han comprendido que mientras más se aprende, menos se sabe.


la práctica de hoy confirmó esta apreciación del aikidoka. se trató de una práctica algo más concurrida que la del lunes, pero tampoco demasiado (sólo cinco practicantes).


la práctica también incluyó el uso de armas y se centró en movimientos que si bien conocía, el aikidoka sintió que los aplicó de manera distinta. desplegando mayor efectividad.


nada será igual tras el paso del sensei extranjero por el dojo.

julio 03, 2006

hace sólo unas horas concluyó una nueva práctica matutina para el aikidoka. pero sería de una necedad absoluta referirse a la práctica de hoy, sin antes referirse a la magnífica experiencia vivida por el aikidoka durante el seminario del fin de semana.

fueron en total cinco prácticas de dos horas cada una en la que el carismático sensei extranjero (que recorre el mundo impartiendo sus conocimientos) se entregó por entero intentando desentrañar los misterios insondables del aikido.

los conceptos básicos sobre los cuales estuvieron centradas la totalidad de las prácticas fueron básicamente dos:

- la estrecha conexión que debe establecer cualquier aikidoka con su hara. el centro, el centro, el centro. "el centro es lo más importante", debe haber repetido un centenar de veces el risueño sensei. un concepto que puede sonar sencillo a los oídos, pero que esconde enormes dificultades a la hora de captarlo.

- la esencia del aikido no se basa en el punto de contacto entre uke y nage (las manos, los antebrazos o el bokken, por ejemplo), como sería lógico pensar, sino en el espacio que se genera entre ambos. un espacio que debe abrirse, extenderse lo más posible, abrirse a la inmensidad del dojo y mucho más allá. un espacio que puede cortarse o convertirse en vacío cuando nage así lo determine.

el sensei habló también de la importancia de mantenerse constantemente relajado durante toda la práctica. alerta pero relajado. los hombros y los brazos sueltos, los pies bien plantados sobre el tatami, las rodillas levemente flectadas, y los ojos bien abiertos, en visión panorámica. es importantísimo para cualquier aikidoka tener conciencia de su entorno.

sin embargo, a pesar de que durante todas la prácticas el sensei derrochó alegría y se vivió sobre el tatami un ambiente de alegría y camaradería, el aikidoka no puede dejar de reparar en algunos aspectos no tan felices.

como por ejemplo el hecho de haber protagonizado la más ridícula y estrepitosa caída de todo el seminario, cuando todos los practicantes debieron saltar sobre una aikidoka sostenida por sus hombros y pies por otros dos aikodokas. uno a uno fueron sorteando todos el obstáculo humano con una voltereta, sin problemas. hasta que llegó el turno del aikidoka. todas las miradas estaban centradas en él (como lo estuvieron sobre el resto de los practicantes) y quizás fue esa presión (o su indescriptible ineptitud), lo que hizo que el aikidoka diera un salto horrible y cayera con la espalda paralela al tatami, dándose un duro golpe, provocando los oooohhhhh y algunas risas por parte del resto de los asistentes al seminario.

cabe consignar aquí, que en la última práctica el aikidoka tuvo un desempeño lamentable. se le vio totalmente ido, desconcentrado, descordinado, fuera de sí. la que debió haber sido la mejor práctica (la sesión final), fue una práctica nefasta, una práctica que el aikidoka preferiría olvidar para siempre. o quizás recordar para siempre, para así evitar caer en el mismo error (error que el aikidoka tiene muy claro, pero que no está dispuesto a reconocer).

aparte de eso, durante el seminario el aikidoka comprendió que a la hora de los quihubos, algunos (sólo algunos) aikidokas de mayor rango, caen presa del ego y la soberbia y se comportan de manera displicente hacia los practicantes novatos. pero esa es quizás una impresión errada del aikidoka, quien, en ciertas ocasiones, tiende a tergiversar la realidad.

por último, algunas reflexiones:

el sensei dijo que había que para conseguir algo en el aikido, hay que trabajar muy duro (y el aikidoka trabaja muy duro), dijo que había que sudar mucho (y el aikidoka suda como caballo de feria en cada práctica), dijo también que había que equivocarse mucho (y el aikidoka lo único que hace es equivocarse. una y otra vez).

esto podría hacer pensar que quizás algún día el aikidoka pueda llegar a convertirse en un digno representante de este hermosa disciplina. sin embargo, finalizado el seminario, el aikidoka comprendió que por más que se esfuerce (y a pesar de que seguirá esforzándose) nunca será capaz de rozar este arte.

julio 01, 2006

esta tarde (la de ayer, si se toma en cuenta la hora de publicación) el aikidoka asistio a la primera practica correspondiente al seminario que ha venido a dar el sensei proveniente del extranjero.
sin lugar a dudas una magnífica práctica (demasiado concurrida, quizás) en la que el sensei ha irradiado sabiduria, generosidad, humildad y potencia en iguales proporciones.
sensei desarrolló la práctica sobre dos conceptos fundamentales: el espacio que se genera entre uke y nage (los momentos en los que ese espacio se abre y se cierra y se vuelve a abrir para luego cerrarse nuevamente). es en ese espacio donde esta pasando todo, y yo quiero ver lo que pasa ahi, dijo sensei.
el segundo concepto que intentó inculcar, es en la ya legendaria noción del centro. centro centro centro. volveremos sobre ello constantemente.
el movimiento que más le llamó la atención al aikidoka fue aquel en el que nage, tomado por la muñeca por uke, se sienta y lleva su codo (el del brazo que ha sido tomado por uke) a su ombligo. a su centro. y luego explota con los brazos hacia el cielo.
pero no se trata de un baile, como muy bien dijo el sensei (esto no es un baile, señalo enfatico). hay mucha energia concentrada alli.
de todas maneras, se refirio a lo importante que era estar lo mas relajado posible tanto en uke como en nage.
hacia el final de la práctica el sensei dijo que le bastaba con que al final de estas cinco prácticas consecutivas, los asistentes al seminario aprendieran una sola cosa.
el aikidoka pondrá todo de su parte para lograr ese objetivo.

junio 30, 2006

esta mañana el aikidoka tuvo su primer encuentro con el sensei que ha venido del extranjero a impartir el seminario este fin de semana.

claro que en esta oportunidad el sensei asistió a la práctica matutina sólo como alumno, ya que la práctica la impartió el sensei residente.

antes de entrar al tatami, el aikidoka contempló durante algunos minutos cómo el sensei realizaba ejercicios frente a un espejo con el bokken.

era impresionante la energía y la potencia que desplegaba el sensei manipulando el sable de madera. emitiendo imponentes kiais en cada ejecución.

el sensei se imponía de tal manera en el dojo, que al aikidoka le costó tomar la decisión de entrar al tatami.

cuando lo hizo, comenzó a precalentar tímidamente dando saltitos y moviendo los brazos, mientras el sensei daba enérgicos sablazos frente al espejo.

la práctica de hoy estuvo centrada en la forma de contener y envolver un ataque por la retaguardia, tomando las muñecas de nage.

el aikidoka tuvo el privilegio de practicar durante varios minutos con el sensei extranjero, de quien el aikidoka aprendió cosas. cosas que no sería capaz de precisar.

el aikidoka también tuvo la posibilidad de practicar con el sensei residente, quien resumaba la amabilidad y la generosidad de siempre.

fue una hermosa práctica. seguramente sólo un agradable aperitivo de lo que será el seminario que comienza esta tarde.

junio 28, 2006

haciendo el clásico ejercicio de la carretilla, al comienzo de la práctica de hoy, el aikidoka comprendió que su condición física está todavía muy lejos de lo aceptable.

después de constatar aquello y de paso comprobar que su desgarro ha mejorado bastante, el aikidoka se concentró en la práctica de esta mañana.

esta vez fue el sempai quien en determinado momento llamó adelante al aikidoka para ejemplificar un ejercicio. al aikidoka le surgió la duda si en este caso (como en el anterior con el sensei) lo llamaron para ejemplificar como se hacen las cosas o como NO se hacen.

en cualquier caso, el aikidoka siente que se ha abierto un espacio entre los asistentes a la práctica de la mañana. un pequeño grupo de guerreros que disfrutan, seguramente tanto como el aikidoka, de las prácticas matutinas.

de hecho, la práctica de esta mañana estuvo centrada en la noción de ya no sólo buscar el desequilibrio de uke, sino también de ocupar su espacio.

una bella y por momentos agotadora práctica, de la que el aikidoka salió con algunas dolencias debido a malas caídas (cuando se está exhausto, cuesta concentrarse en una buena caída, piensa el aikidoka).

de aquí en más, el aikidoka se repliega y se concentra en la práctica de la mañana del viernes y también en el seminario que comienza ese mismo día en la tarde y que se desarrollará durante todo el fin de semana.

seminario en el que, por cierto, el aikidoka ya está convenientemente inscrito y del que espera sacar el mayor provecho.

junio 23, 2006

el aikidoka debió proteger las heridas de sus pies antes de partir al dojo esta mañana.

esta vez se trató de una concurrida práctica en la que a poco de entrar en calor, los cuerpos de los practicantes comenzaron a humear profusamente debido al frío reinante.

el tatami estaba tan frío como la mañana del miércoles, pero esta vez el aikidoka usó calcetines. no para evitar el frío, sino para evitar manchar el tatami con sus empeines sangrantes.

los ejercicios se originaron a partir de katate dori. nage debía contrarrestar con ura. más tarde, proyectando a uke.

se trató de una bella práctica. no sólo por la armonía y la calidez acostumbrada del sensei (que es quien imparte la práctica de los viernes). se trató de una bella y estimulatne práctica para el aikidoka por dos instantes imborrables.

- en determinado momento el sensei escogió al aikidoka para que fuera uke en la demostración de un ejercicio para el resto de los asistentes. sensei podría haber escogido a cualquiera de los samuráis de alto rango presentes esta mañana, pero el sensei escogió al aikidoka. decisión que llenó de orgullo al humilde aprendiz.

- hacia el final de la práctica, mientras el aikidoka realizaba kokiu ho con un sempai, los rayos de sol comenzaron a entrar con fuerza por una de las ventanas del dojo. y así, después de kokiu ho, mientras el aikidoka realizaba ejercicios de elongación y respiración, ahora indivualmente, los rayos de sol comenzaron a darle en su espalda y proyectaron su imagen serena en una de las paredes del dojo, justo mientras elevaba sus brazos al cielo.

fue un instante epifánico que seguramente el aikidoka recordará por mucho tiempo.

junio 21, 2006

hoy, el frío matutino hizo que los seis aikidokas presentes en la práctica exhalaran vapor. además, la temperatura (que bordeaba el grado sobre cero) endureció el género del tatami, que se hizo áspero y afilado.

hacia el final de la práctica, los empeines del aikidoka sangraron.

una señal más del intenso frío que hizo esta mañana, pero también la confirmación de que el aikidoka ha alcanzado un nuevo estado en seiza.

junio 20, 2006

la de hoy fue una práctica sumamente provechosa para el aikidoka (la de ayer, si se toma en cuenta la hora de publicación).

no sólo porque el aikidoka logró llegar al final con entereza (aunque no sin dificultad), sino porque la ofreció un sempai particularmente didáctico y sensato, que le entregó pequeñas grandes enseñanzas (esto no quiere decir que los sempais anteriores hayan carecido de sensatez y no le hayan dejado enseñanzas).


el aikidoka no puede dejar de referirse antes que nada al aspecto físico. y en este sentido debe decir que sintió un par de veces, sobre todo al principio, un par de pinchazos en la zona afectada. pinchazos que si bien alertaron al aprendiz, y lo hicieron temer lo peor, no fueron lo suficientemente intensos o prolongados como para hacerlo desertar y terminaron diluyéndose.(empero esto, el aikidoka tiene plena conciencia de que se encuentra aun vulnerable. todo puede suceder.

la primera parte de la práctica fue lo más crítico. y claro, qué más se podía esperar si de entrada el nuevo sempai (no se trata de un nuevo sempai, en realidad, sino de la primera vez que el aikidoka se cruza con él), ordenó hacer varios ukemis a lo largo del tatami, hacia adelante y luego hacia atrás.

en ese primer primerísimo ejercicio (después de un precalentamiento muy singular, distinto a todos los que había tenido posibilididad de realizar) el aikidoka temío no sólo por la condición del aductor de su muslo izquierdo, sino también por su cerebro y su integridad física completa.


en la mitad de ese ejercicio, el aikidoka, totalmente mareado, perdido por completo su horizonte, estuvo a punto de abalanzarse sobre las ventanas del dojo. qué decir que si hubiera tenido algo en su estómago le hubiera costado mantenerlo en su lugar.

pero tras esos primeros minutos de desconcierto, el aikidoka logró recuperarse, le perdió temor al desgarro y se volcó de lleno a disfrutar de una excelente práctica.

sobre todo, como ya fue dicho, gracias a un sempai que derrochaba alegría y empatía sobre el tatami, y de quien el aikidoka aprendió tres cosas:


- a desplazarse sobre el tatami a partir de seiza (adelantando una rodilla detrás de la otra, como si se tuviera un elástico en los pies). un movimiento que por más sencillo que se veía, el aikidoka no había podido hacerlo hasta la práctica de hoy.

- a proteger sus rodillas. en defensa, con un leve giro en el pie, se puede pasar de tener una rodilla de lado, entregada, expuesta al golpe (ahí se acaba el aikido, se acaba todo, dijo el pequeño sempai sonriendo) a tener una rodilla protegida, atenta a cualquier posible agresión.

por último, el sempai fue muy didáctico para graficar en qué momento se encuentra le pérdida del equilibrio de uke. hay un instante preciso, que hay que percibir.

por si esto fuera poco, hoy sus empeines encontraron de inmediato la paz en seiza.

entonces el aikidoka se pregunta ¿habrá algo que agregar?

junio 18, 2006

exactamente diez días después de producida su lesión, tiempo durante el cual siguió, con relativa rigurosidad, las indicaciones médicas para su recuperación, el aikidoka ha decidido regresar al dojo.

y nada mejor que hacerlo el primer día de la semana, en la práctica matutina.

el aikidoka no puede ocultar resabios de temor ante la posibilidad cierta de no estar del todo recuperado. pero es un riesgo que debe asumir. y el aikidoka lo asume. con seriedad y respeto.

junio 08, 2006

hoy es un día gris para el aikidoka. pero no sólo por la lluvia que cae sobre la ciudad, sino porque anoche fue confirmada la lesión por un médico especialista. se trata de un desgarro de dimensiones desconocidas, puesto que es necesaria una ecotomografía para confirmar esa información.

el doctor, sin embargo, sugirió al aikidoka esperar un par de días, y dependiendo de cómo evolucione el dolor (que con el paso de las horas lentamente se ha ido convirtiendo en molestia), decida si se somete o no a la ecotomografía.

lo que sí, el profesional advirtió al aikidoka que debe mantenerse alejado de las prácticas al menos entre 7 y 10 días. una sentencia lapidaria para el aikidoka, que sin embargo deberá esperar con resignación y manteniendo a raya la ansiedad, que cicatrice la herida del aductor de su muslo izquierdo, para retomar las prácticas.

el aikidoka siente un profundo pesar y decepción. el hecho ocurrió justo en un momento álgido de la práctica, en la que el aprendiz se estaba sintiendo bien.

desgraciadamente estas cosas ocurren. es decir, si el propio sensei u otros aikidokas de mayor rango han sufrido (y sufren con cierta regularidad) lesiones, cómo no iba a ocurrirle algo así a él.

a pesar de todo, la de ayer fue una buena práctica (descontando el desenlace, descontando el hecho de que un aikidoka involuntariamente le metió el dedo al ojo).

el aikidoka se mantuvo concentrado y atento, ágil y despierto. la lesión fue producto del azar y no de algún error humano en el accionar del aikidoka.

quizás si su cuerpo fuese más joven, habría soportado mejor la dolorosa y forzada extensión del músculo, pero pensar en eso es total y absolutamente inutil.

en este momento el aikidoka sólo piensa en su pronta recuperación, para regresar en la mejor forma posible al dojo.

junio 07, 2006

finalmente el aikidoka asistió a la fatídica práctica de la tarde de hoy. era tanto su entusiasmo, que llegó con casi 40 minutos de antelación al dojo.

mientras esperaba, alcanzó ver el final de la práctica para niños. ahí estaba el sensei con su cara risueña entregando sus enseñanzas y los infantes felices pululando por el tatami.

la práctica general estuvo sumamente concurrida. casi no había espacio para los aikidokas de todos los rangos que se apersonaron esta tarde (no hay nada como las prácticas matutinas, insiste el aikidoka).

desde un principio el aikidoka se concentró profundamente. incluso antes de que el sensei pisara el tatami, el aikidoka ya estaba en seiza, respirando profundo, intentando buscar el blanco en su mente.

ya desde el primer ejercicio de precalentamiento el aikidoka estaba absolutamente compenetrado con la energía del dojo (pero todo sería en vano).

el aikidoka debió enfrentarse a practicantes de alto rango y otros no tanto (el aikidoka, por cierto, era el de menor rango). pero una vez más se incubaba allí el valor de la práctica. en el hecho de experimentar distinto grados de fuerza y las diversas fuentes de donde provenía esa fuerza.

el aikidoka sintió cierta satisfacción al comprobar que algunas recomendaciones que le hicieron practicantes de alto rango, fueron rebatidas enérgicamente por el sensei: no hay que hacer palanca. la fuerza debe provenir desde el centro y no desde tu brazo (este es un asunto que saldrá a menudo a la palestra, dado que el aikidoka no lo maneja y probablemente nunca llegue a manejarlo con propiedad)

y ahí estaba el aikidoka, relacionándose con samuráis de alto rango (y comprobando de paso la soberbía y el menosprecio que se oculta en algunos aikidokas hacia los practicantes menos experimentados), cuando vino el momento fatídico: en un ejercicio en que debió enfrentar al mismísimo sensei, el aikidoka en medio de una caída, enredó su pie en el hakama del sensei y sufrió un fuerte tirón. un tirón que por momentos hizo que el aikidoka viera todo blanco. un tirón que fue aumentando en su intensidad.

el sensei prodigó intensos masajes sobre la zona afectada (la parte trasera del muslo) pero fue en vano. el aikidoka no pudo continuar con la práctica y cuando intentó ponerse de pie, casi se fue al suelo (el muslo fue incapaz de contener la fuerza de la pisada, y la rodilla estuvo a punto de doblarse en el sentido contrario al habitual).

el dolor fue intenso. tanto como el desconcierto. y aunque ha mermado, el aikidoka en estos momentos se dirige a la clínica para ver qué hay aquí.

es de esperar que no sea nada grave.
hoy ha sido la segunda práctica consecutiva a la que el aikidoka no asiste.

sin embargo hoy no se trató de problemas personales ni familiares, sino que simplemente el aikidoka se quedó dormido.

el aikidoka escuchó el despertador y, en sueños, simplemente lo apagó para seguir durmiendo. no fue un acto voluntario, sino una reacción inconciente, quizás por el cansancio que acumula desde hace varios días.

cuando volvió a abrir los ojos (impulsado seguramente por el remordimiento) habían pasado cuarenta minutos desde que había sonado el despertador y según sus cálculos, la práctica había comenzado ya hacía 15 minutos.

durante un par de segundos barajó la idea de saltar de la cama y partir raudo al dojo, pero comprendió que llegaría demasiado tarde y que no valdría la pena.

a decir verdad, el aikidoka se siente profundamente defraudado de sí mismo. y es por este motivo que se ha propuesto hacer todo lo que esté a su alcance para asistir a la práctica de la tarde de hoy.

también hará lo posible por estar sobre el tatami el sábado en la mañana.

junio 05, 2006

por motivos de índole personal y familiar, el aikidoka no pudo asistir a la práctica de esta mañana.

tampoco asistió a la del sábado (que al parecer será más difícil de agregar a las prácticas habituales).

se concentran así las energías y las ganas para la práctica del miércoles.

junio 02, 2006

hoy volvió el sensei de japón. aunque para ser más riguroso, habría que decir que hoy fue la primera práctica del aikidoka bajo las órdenes del sensei, desde que éste llegó de japón (el aikidoka no sabe con exactitud cuándo regresó el sensei).

en el camarín el sensei se mostró risueño. contó un par de anécdotas (los hombres son buenos bebedores en japón, dijo. ¿y las mujeres? preguntó alguien: también). se le veía distendido y alegre, tanto, que el aikidoka se atrevería a decir (siempre con el mayor respeto) dicharachero.

sin embargo durante la práctica, sobre el tatami, el sensei se transformó en un huracán. sin parafernalia, sin aspavientos, sin ejercicios extraños (de hecho al aikidoka en un principio le parecieron bastante sencillos), sumido en un profundo silencio, hablando sólo para corregir algún ejercicio.

el aikidoka debe haber rodado sobre el tatami al menos un centenar de veces. si durante la ausencia del sensei, el aikidoka había sentido que había tenido prácticas intensas, fue porque en realidad el aprendiz no tenía idea en qué consistía una práctica intensa. la de esta mañana sí que lo fue.

aunque el aikidoka tiene plena conciencia de que podrán venir prácticas aún más duras, prefiere no pensar en ello en este momento.

después de rodar y rodar y rodar y seguir rodando y cayendo en medio de este torbellino (soto kaytenage, kokyunage), el aikidoka se encontró frente a una encrucijada: absolutamente exhausto y mareado, bañado en sudor, en determinado momento sintió que no podría evitar un vómito sobre el tatami, o que en cualquier momento sencillamente caería desmayado.

sin embargo, el aikidoka hechó mano a su entereza y a su dignidad, para evitar ambas situaciones (que habrían sido desastrozas), respiró hondo y siguió soportando el rigor de la práctica, siempre al borde del colapso.

desgraciadamente el profundo cansancio no sólo hizo que el aikidoka perdiera fuerzas, sino también que perdiera concentración a la hora de realizar los ejercicios.

el sensei debió corregirlo en varias oportunidades. le hizo ver la importancia de generar siempre el movimiento desde el centro (algo que el aikidoka sabe, pero que le cuesta poner en práctica) y la importancia de hacer perder el centro a uke para poder derribarlo.

el sensei, a pesar de tener algunos problemas en la rodilla, prácticó en un par de oportunidades con el aikidoka, con suma generosidad amabilidad y paciencia para corregir los torpes movimientos de este aprendiz.

hoy, por primera vez desde que retornó al dojo, el aikidoka miró el reloj en mitad de la práctica, y se dio cuenta de que en ciertas ocasiones, pucha que pasa lento el tiempo.

la práctica terminó con la totalidad de los aikidokas rendidos (eran más de seis samuráis de alto rango, muchos de ellos recién llegados de japón), pero no contento con eso, sensei ordenó casi cincuenta abdominales para luego cerrar con ejercicios de elongación.

el aikidoka siente un enorme aprecio y gratitud por los sempais que mantuvieron viva la práctica del dojo durante la ausencia de sensei, pero no cabe duda de que el regreso de sensei le ha inyectado potencia y exigencia a la práctica.

el cansancio que en estos momentos está sintiendo el aikidoka, es un cansancio que reconforta.