enero 24, 2007

a pesar de que se trata de dos sempais distintos (o quizás por ese mismo motivo), hoy al igual que el lunes, fue kokyu ho la técnica en torno a la cual se centró la práctica. esto permitió al aikidoka percibir las distintas nociones que tienen los distintos sempais (y los distintos aikidokas en general) sobre una misma técnica. porque mientras sempai el lunes sugería llevar los pulgares a los hombros, este miércoles sempai señalaba que había que abrir los brazos desde adentro hacia afuera, partiendo desde el centro, elongando el bajo vientre y recibiendo la entrada de uke, quien debía permanentemente manifestar su intención de acceder al hara de nage. sempai recalcó la especial importancia en la actitud de uke, tanto en ésta como en todas las técnicas, actitud que debe ser enérgica, sincera, respetuosa y conciente del peligro que encierra un ataque descuidado y displicente.

desde kokyu ho, se pasó sutilmente a tenchi nage, a partir de ryo tedori. primero en tachi waza, abriendo los brazos y entrando en el espacio de uke para provocar su desequilibrio y posterior proyección. acto seguido el ejercicio sufrió una pequeña variación y ésta consistió en que nage, que siempre debía permitir o aceptar la entrada de uke, terminaba la técnica en seiza, ya no realizando irimi, sino bajando lentamente a medida que nage seguía intentando entrar a su espacio.

sólo cuatro alumnos marcaron el pulso en la práctica de esta mañana, pero bastaron para ocupar los espacios y desplegar toda su energía en cada rincón del dojo. sobre todo cuando sempai ordenó realizar randori, instancia en la cual cada uno de los practicantes debió pasar al centro y recibir el ataque del resto de sus compañeros, combinando las técnicas de defensa demostradas durante la práctica.

si bien durante randori el aikidoka no demostró mayor pulcritud al momento de realizar las técnicas, sí se le vio atento, despierto, alerta, con sus reflejos a flor de piel, haciendo su mayor esfuerzo (que siempre es insuficiente) por evadir los ataques de sus compañeros.

terminada la práctica, el aikidoka asumió una fuerte realidad: conforme pasan las prácticas, su cuerpo, su mente y su espíritu, ha ido gatillando cierta adicción al aikido. sin embargo, esto no le preocupa en lo más mínimo.

enero 22, 2007

poco a poco, muy sutilmente las prácticas están comenzando cada vez con menos luz. sólo algunos tímidos rayos de sol coloreaban tangencialmente las nubes que hoy cubrían buena parte del cielo.

ya sobre el tatami, sólo sempai y el aikidoka hicieron el saludo al kamiza. minutos más tarde, casi cuando había concluído el precalentamiento, se sumaron otros dos practicantes, ambos menos experimentados que el aikidoka (lo que ya es mucho decir).

y lo de hoy fue una plástica concatenación de ejercicios: primero, sentado en seiza frente a un compañero, el aikidoka, tomado de las muñecas, debía simplemente intentar llevar los pulgares hacia sus hombros. después de algunos minutos, el aikidoka debía seguir realizando este ejercicio, pero ahora pensando en su mano como en una katana, esto es con los dedos extendidos, manteniendo recta esa línea imaginaria que existe entre el codo y la punta del dedo meñique. posteriormente, después de otros varios minutos realizando este ejercicio, sempai pidió coordinar el movimiento con la respiración, inspirar al absorver a uke y exhalar al momento de soltarlo. el paso siguiente fue incluir la cadera para que, al momento de estar uke arriba (cuando nage tiene los pulgares pegados a sus hombros, alineados sus brazos con los brazos de uke, la mano como una katana, la respiración que va y viene), mover la cadera hacia un lado y hacia otro. ¿cuál es el resultado de esta concatenación de ejercicios? nada más (pero tampoco menos) que kokyu ho.

al menos la mitad de la práctica estuvo centrada en este ejercicio, lo que se tradujo en un trabajo pausado, introspectivo, en el que sempai hizo especial énfasis en la respiración. pero cuando ya la práctica había entrado en su segunda mitad, sempai pidió realizar el mismo ejercicio pero de pie, agregándole mae ukemi, imprimiéndole de esta forma gran velocidad y mayor esfuerzo a una práctica que hasta ese momento había sido reposada.

junto a este ejercicio, sempai demostró otro que consistía en que uke tomaba de ambas muñecas a nage y éste debía tirar a uke con los brazos sueltos, pero llevándolo a su centro para luego proyectarlo. fue así como la práctica que había empezado lentamente, al ritmo de la respiración de un monje budista, terminó con el aikidoka respirando por la boca, jadeante, pero con la energía suficiente para responder dignamente a un randori, cuando sempai hizo el rol de nage para combinar las técnicas presentadas durante toda la primera parte.

enero 19, 2007

hoy, incluso antes del tradicional saludo al kamiza, sensei pidió que se tomara un jo con el cual se realizó el precalentamiento, y luego algunas katas, las que el aikidoka llevó adelante con un rendimiento menos que regular.

posteriormente, al igual que en la práctica del viernes pasado, sensei tomó el "palo", como él le llama a este bastón largo relleno con varas de bambú, con los que se dedicó a dar golpes verticales (para obligar a irimi) y horizontales a media altura (para obligar a flectar las rodillas con la espalda erguida) y a la altura de los tobillos (para obligar a mae ukemi). al principio los movimientos fueron en serie y luego combinados.

uno a uno fueron saliendo al centro los asistentes a la práctica. cuando tocó el turno del aikidoka, éste se sintió un poco más ágil y con mejores reflejos que la vez anterior antes este mismo ejercicio. claro que ahora ya no se imaginó que estaba en campo abierto siendo atacado por un samurái sediento de sangre, sino que tomó conciencia de que se trataba de un entretenido pero exigente juego, con el que de todas formas se podía sentir que el dojo se iba expandiendo a medida que tanto sensei como el aikidoka se iban moviendo (sensei dando palos indoloros, el aikidoka intentando evitarlos) dándole vida a todos los rincones del dojo.

desde hace algunos días, y a pesar de su constante hambre de aikido, el aikidoka ha venido reflexionando sobre la posibilidad de que tal como la vida misma, el aikido puede terminarse en cualquier momento. en el momento menos esperado. por eso, a pesar de que la práctica fue intensa y el aprendiz terminó exhausto, decidió de todas formas hacer atokeiko con uno de los sempais presentes en la práctica.

claro, el aikido puede terminarse en cualquier momento y por lo mismo hay que aprovechar al máximo cada segundo sobre el tatami.

enero 17, 2007

ikkio fue el eje central de la práctica de esta mañana. aunque en honor a la verdad, se podría decir que ikkio es el eje central del aikido. por ende, se podría estar horas (días y años) explorando en ese movimiento y seguramente en cada ejecución se aprendería algo nuevo de él. y eso fue lo que el aikidoka intentó hacer hoy: abrir pero manteniendo la tensión afuera. entrar y permitir la entrada, porque en caso contrario no hay aikido. y aquí queremos que siga habiendo aikido por todo el tiempo que sea posible.

son tantas las ansias de aikido que tiene el aprendiz, que la práctica de hoy se le hizo sumamente corta. tanto, que no alcanzó a darse cuenta del cansancio, pero no tanto como para dejar de sentir la herida que se le produjo en el empeine del pie derecho debido a la fricción con el tatami, ya que la mayor parte de la práctica se realizó en suwari waza y ya fue dicho alguna vez que la piel del aikidoka es particularmente sensible y se abre con facilidad. de esta forma, el dolor se concentró en un punto rojísimo de ardor e incomodó al aikidoka hacia el final de la práctica, pero no impidió que éste concluyera con la frente en alto y disfrutara la práctica en toda su dimensión. práctica que, como ya fue mencionado, lo sorprendió por su brevedad (a pesar de que duró la hora y media habitual).

así también, a la salida, el aikidoka sintió deseos de que el tiempo empezara también a avanzar a gran velocidad para así poder estar de vuelta nuevamente en el dojo lo antes posible.

enero 15, 2007

a veces hay sucesos ocurridos fuera del dojo que repercuten directamente en el accionar del aikidoka sobre el tatami. pequeños sucesos como, por ejemplo, darle la espalda al sol por demasiado tiempo durante una plácida tarde de piscina.

esto fue lo que le ocurrió al aikidoka, quien esta mañana llegó al dojo con la espalda levemente irritada, pero lo suficiente como para que el roce de la piel con su keiko gi de tela de grano de arroz, le produjeran algunas molestias.

como si esto fuera poco (y como si una vez más hubiera estado confabulado con el azar) sempai realizó una práctica en la que predominaron los ushiro ukemis, motivo suficiente como para convertir la primera parte de la práctica, en un pequeño calvario.

y la primera parte de la práctica se originó a partir de katatedori, llevando el brazo tomado hacia arriba para luego dar un giro de caderas y doblar la espalda de uke flectando las rodillas y dejando caer el peso del brazo sobre su cuello (instante en el que tanto nage como uke debían soltar el aire inspirado antes del ejercicio).

la segunda parte de la práctica fue una variación de este ejercicio pero con un jo, el cual fue utilizado en tres variantes: primero en una muy similar a la técnica del principio. uke debía entrar por un costado y tomar la punta del jo y nage, por su parte, debía elevar el jo (moviéndolo una fracción de segundos antes de uke) para luego dejarlo caer y provocar la proyección de uke hacia atrás.

el segundo ejercicio consistía en el mismo agarre, sólo que esta vez nage debía dejar a uke tomar la punta del jo, lo cual hacía imposible elevarlo para luego hacer retroceder a uke. frente a esta situación, lo que debía hacer nage era dar un paso atrás y luego entrar con el jo a baja altura por el otro costado de uke, provocando así su proyección.

la tercera versión de la técnica era permitir también que uke tomara de inmediato el jo, pero esta vez nage debía acortar el espacio disponible del jo adelantando la mano más cercana a la punta, para luego elevar con la otra mano la otra punta del jo y provocar de esta forma una nueva proyección.

fue una práctica de escasa concurrencia, en la que además dos de los cuatro asistentes debieron partir antes, por lo que hacia el final, sempai decidió trabajar alternadamente con los dos que iban quedando (entre los cuales se contaba por supuesto al aikidoka).

se trató de un trabajo intenso, que permitió al aikidoka seguir intentando resolver el enigma de este arte, pero le permitió además botar (mediante los litros de sudor que brotaban de su cuerpo) la poco recomendable cantidad de alimentos ricos en grasas saturadas que consumió durante el fin de semana, en el transcurso de esa plácida tarde de piscina.

enero 12, 2007

una hormiga se paseaba esta mañana sobre el tatami al principio de la práctica. por varios minutos, durante el precalentamiento, el pequeño insecto parecía divertirse correteando por entre los pliegues de la hakama de uno de los asistentes a la práctica. era impresionante ver cómo se movía esta hormiga: velozmente, cambiando rápidamente de dirección, yendo y viniendo entre los pliegues. todo hasta que un mal cálculo la convirtió en un pequeño borrón negro (casi imperceptible) sobre el albo tatami de género.

fue un peculiar inicio para un práctica realmente peculiar. porque esta mañana (en una sesión en la que los varones eran minoría) sensei dirigió una interesantísima y lúdica serie de ejercicios para lo cual utilizó un listón blando (de aproximadamente dos metros de largo), con el que podía dar golpes sin inflingir dolor, heridas ni hematomas. con este listón (cuyo nombre el aikidoka desconoce) sensei puso a prueba a los alumnos esta mañana.

esta vez no se formaron parejas, sino que sensei se instaló en medio del tatami y cada uno de los practicantes debía ir pasando las pruebas. primero sensei hizo barridos horizontales a media altura, obligando al aikidoka a flectar sus piernas (manteniendo o intentando mantener la espalda derecha) para evitar el golpe.

después de varias series, cambió el ejercicio: ahora sensei hacía cortes verticales frente a cada uno de los practicantes, quienes debían primero salir de la línea de ataque y luego realizar irimi para ponerse a las espaldas de sensei.

el tercer movimiento consistió en que sensei realizaba nuevamente cortes horizontales, pero esta vez a baja altura, para obligar al aikidoka a realizar mae ukemis.

todo parecía relativamente simple, hasta que, ya entrada la práctica, sensei decidió combinar los tres ejercicios. uno a uno fueron saliendo al centro del tatami cada uno de los alumnos quienes debieron enfrentar los embates de sensei, quien fue combinando en forma aleatoria los cortes, obligando a los practicantes a desplegar enormes esfuerzos por evitar los golpes (golpes indoloros, vale recordar).

cuando le tocó el turno al aikidoka, se le pudo ver eludir los golpes con agilidad, ya fuera agachándose, haciendo irimi o mae ukemis. incluso en un par de oportunidades hizo un par de ushiro ukemis cuando fue sorprendido por los enérgicos pero suaves golpes de sensei (¿se puede ser enérgico y suave al mismo tiempo? el aikidoka deja la pregunta flotando para quien quiera tomarla).

sin duda, y tal como se lo hizo ver sensei, su mayor falencia fue su incapacidad o la dificultad que encontraba el aikidoka para mantener su espalda recta, tanto en irimi como al momento de flectar las rodillas.

de cualquier forma, por momentos, mientras esquivaba la andanada de golpes con la mayor agilidad posible, haciendo gala de sus reflejos (que poco reflejan, a decir verdad) el aikidoka se sintió en un campo abierto en algún territorio oriental, intentando esquivar los ataques de un samurái. claro que si ese hubiera sido el caso, el aikidoka se habría quedado sin un brazo en el primer corte, sin las piernas en el segundo y sin cabeza en el tercero, dejando tras de sí una enorme mancha de sangre y dolor.

por suerte este no fue el caso y el ejercicio (que fue sumamente exigente en términos físicos, porque cuando el aikidoka creía que se iba a detener, sensei continuaba dando golpes a diestra y siniestra) fue motivo de sonoras carcajadas porque todos los alumnos, cada uno a su manera, fueron sorprendidos por los golpes
certeros de sensei y cada uno reaccionaba de manera muy divertida.

una vez concluída la extenuante serie, sensei dejó a una lado el listón y ordenó el viejo y querido ikkio omote, con el cual se cerró la práctica.

fue una práctica sumamente alegre, sumamente exigente y sumamente estimulante. fue una de esas prácticas (como casi todas) en las que al terminar, el aikidoka queda con más y más ganas de aikido.

enero 10, 2007

"aceptar" fue el término sobre el cual se centró la práctica de esta mañana. aceptar el ataque de uke y no oponer resistencia. aceptar esa fuerza, dejarse llevar por ella. aceptación del cuerpo propio, aceptación del cuerpo del otro.

el aikidoka también tuvo que aceptar que hay veces en que las cosas salen bien (o al menos medianamente bien) y otras en que definitivamente no salen. claro que esa fue una reflexión que el aprendiz no verbalizó y simplemente se dedicó a trabajar en silencio, intentando total entrega en cada movimiento.

todo comenzó con ryotedori, ataque que nage debía resolver mediante un giro de caderas en 180 grados, concluyendo con la proyección de uke mediante el traslado de ambas muñecas tomadas a su centro.

el aikidoka ocupó buena parte de la práctica intentando dilucidar si era la rodilla del flanco externo o la rodilla del flanco interno la que debía apoyarse en el piso como nage al momento de la proyección de uke. y cuando logró resolver el enigma se efrentó con una respuesta demoledora: daba igual. daba igual si se ponía una rodilla o la otra (o las dos o ninguna). claro que esa fue una respuesta que obtuvo exclusivamente a través de la observación. lo importante no era qué rodilla poner en el suelo, lo importante era sentirse cómodo. "aceptar, aceptar, aceptar".

inmerso en la misma lógica, el aikidoka se preguntó si debía corregir a un compañero que estaba realizando mal esta técnica (o peor que el aikidoka, al menos), ya que como nage estaba subiendo mucho los brazos, quedando a merced de uke al momento del giro. finalmente el aikidoka no corrigió a su compañero. pero no porque no quisiera que su compañero mejorara, sino porque no se sintió con autoridad para hacerlo. más tarde sempai fue quien se encargó de corregir a este otro aprendiz, tal como el aikidoka esperaba que ocurriera.

así se desarrolló buena parte de la clase, en la que el aikidoka efectivamente buscó el placer más que la efectividad. y disfrutó como nage girando y haciendo rodar a uke y disfrutó con cada ukemi, más allá de la acuciosidad con que éstos estaban realizados. de hecho hoy el aikidoka reparó en el hecho de que a pesar de estos varios meses de práctica, siente que aún no puede realizar un ukemi de manera plástica y fluída. unos son más plásticos que otros, por cierto, pero siempre hay torsiones indebidas o que no se sienten del todo....como decirlo, circulares.

tal como en esto, el aikidoka reparó también durante la práctica en cada uno de sus errores, y prefirió empezar desde el principio, deteniendo la técnica antes de terminar haciéndola mal. quizás esto no es lo indicado, pero así sucedió.

fue una práctica que comenzó con gran intensidad, y que lentamente fue bajando su ritmo, hasta terminar en ikkio omote a partir de chomen uchi en suwari waza. todo muy lento, como lo pidió expresamente sempai, reparando en cada etapa de la técnica, buscando la mayor relajación posible del cuerpo, abriendo el espacio como nage, extendiendo el cuerpo como uke, manteniendo el nexo entre ambos haras, como un ente indisoluble. y claro, porque nage no sería nage sin uke y al revés. de hecho si falta cualquiera de los dos, simplemente no hay aikido.

enero 08, 2007

en la práctica de esta mañana el aikidoka se vio permanentemente sobrepasado. a pesar de que las técnicas propuestas por sempai se veían sencillas y abordables, el aprendiz se topó con problemas una y otra vez. ineficaz como nage. torpe y lento como uke. y lo que es peor, la mayor parte del tiempo se descubrió dejándose caer ante el más mínimo movimiento de nage, lo cual es claramente una señal negativa. una señal que este aprendiz quisiera extirpar de su cerebro. por lo mismo, sería mejor referirse a la práctica del sábado, a la cual hacía mucho tiempo que el aprendiz no asistía.

y si bien el del sábado tampoco podría ser considerado como un gran desempeño por parte del aprendiz, la práctica tuvo algunas particularidades que la hicieron inolvidable: primero el calor, que hizo que el dojo se convirtiera en una especie de sauna, a pesar de que estaba con todas sus ventanas abiertas y un tímido ventilador hacía esfuerzos por refrescar el caluroso ambiente. esto hizo que la práctica fuera extenuante y que el aikidoka expeliera litros de sudor.

además sensei incorporó una técnica con la cual el aikidoka nunca se había enfrentado: aiki nage. en ésta uke atacaba con chomen uchi y nage debía reaccionar rápidamente para agacharse por completo y hacer un banquillo con su cuerpo frente a uke, sobre quien recaía la parte importante del trabajo. con el envión, uke debía bajar la mano del ataque, tomarse del keikogi de nage (que se encontraba en el suelo) y luego dejarse caer hacia adelante en mae ukemi (el que durante el trayecto se transformaba en yoko ukemi). como ya fue dicho, no fue ni de cerca un buen desempeño por parte del aikidoka, sin embargo algunos compañeros le hicieron ver que estaba progresando. pero como para progresar es importante revisar los errores, volvamos a la práctica de esta mañana, en la que la mano de nage funcionó siempre como un anzuelo que uke (atento, despierto, sensible) debía tomar. o intentar tomar, porque un segundo antes de ellos, nage debía recoger el anzuelo con un movimiento en espiral hacia su centro y entonces, cuando uke estaba encima, debía realizar una giro de caderas para frenar el avance de uke. esta técnica derivó más tarde en que nage debía hacer lo mismo, pero el giro debía ser completo, poniendo una rodilla en el suelo (la rodilla correspondiente a la mano libre) y entrando (y girando) en el espacio de uke, permitiendo así su proyección.

como ya fue dicho, en ninguno de los dos casos el aikidoka se sintió cómodo, lo que no impidió que su entrega en la búsqueda del flujo fuera total, aunque insuficiente.

quizás el único momento en el cual el aikidoka se sintió cómodo fue durante la elongación al término de la práctica, cuando abrió sus brazos ampliamente, cuando consiguió conectarse con su cuerpo a través de la respiración, cuando unió las palmas de sus manos frente a su rostro.

a pesar de los reiterados traspiés de la práctica de esta mañana, el aikidoka se sintió bien al término de la misma. "así da gusto empezar el día", dijo al salir del dojo, para luego perderse por las callejuelas de ciudad.

enero 05, 2007

algunas cosas que pueden nacer a partir de una tomada de muñeca: nage puede absorver el pequeño envión que aplica el brazo de uke, para luego, con el mismo brazo que ha sido tomado, hacer un movimiento como destornillador descendente, para alejar a uke. después de eso, también se puede aprovechar el segundo envión de uke (que debe estar siempre alerta, intentando entrar en el espacio de nage) para levantar esa muñeca y proyectarlo hacia atrás con un giro de caderas, pero sin dejarlo caer, arqueando su espalda lo más posible. otra cosa que se puede hacer a partir de una tomada de muñeca, alargar el brazo de uke dando un paso al costado, marcándole un ukemi al rostro y pasando por debajo de su brazo, realizar un corte con el brazo para mantener a uke con su brazo alargado y tomado por el cuello con la otra mano, para luego hacerlo girar con la fuerza que uke está imprimiendo hacia el centro de nage.

este ejercicio le sirvió al aikidoka para visualizar un asunto muy sencillo. y es que al aprendiz muchas veces como uke le resulta complejo internalizar el concepto de "seguir entrando" mientras está siendo sometido a una téncnica. y en el caso de esta técnica en particular, tal como se lo hizo ver sensei "seguir entrando" signficaba simplemente intentar levantarse y salir de la posición a la que estaba sometido. y la forma más lógico de hacerlo, era yendo hacia el centro de nage. al aikidoka lo impresionó el hecho de que a veces las cosas están mucho más cerca de lo que uno cree.

el aikidoka supo apreciar y tomarle el gusto a la práctica matutina de hoy, la que a pesar de haber sido agotadora (como lo son todas las prácticas impartidas por sensei), fue en extremo agradable, distendida y placentera.

enero 03, 2007

hoy fue la primera práctica del año para el aikidoka según el calendario romano.

y si la primera práctica fuera el reflejo de lo que será el resto del año, entonces habría que decir que el año se viene muy intenso, y lleno de sorpresas y progresos.

la práctica de hoy estuvo centrada en absorver ushiro ryo te dori. primero dando un paso al costado y sacando a uke de su centro con ikkio ura. luego proyectando a uke, llevando nage sus brazos al hara, al tiempo que bajaba su centro de gravedad, quedando con las dos rodillas sobre el tatami.

un momento sorprendente de la práctica fue cuando, realizando este ejercicio con sempai y estando el aikidoka en posición de uke, éste tomó desprevenido a sempai y logró tomarlo con los brazos muy abiertos atrás, con lo que logró inmovilizarlo, lo cual hizo brotar risas de sempai, que al parecer disfrutó sanamente verse sorprendido.

más tarde sempai ordenó tomar un bokken y realizar el mismo ejercicio. entonces ahora nage, con las dos muñecas tomadas por la espalda, elevaba el bokken hacia el techo del dojo (y más arriba) y luego realizaba un corte vertical, con lo que se producía la proyección de uke.

luego aprovechando que la mtiad de los alumnos tenían bokkenes en sus manos, pidió a todos tomar uno para realizar cortes diagonales, poniendo especial énfasis en que lo importante no era el corte propiamente tal, sino la postura del cuerpo, la sensibilidad hacia la madera y la intención de entrar con el tandem al momento de realizar el suburi.

finalmente, sempai ordenó realizar atokeiko antes de cerrar la práctica y fue en este instante en que el aikiodoka vivió otro momento de gran excitación: al trabajar con otro sempai que asistía a la clase y que estaba haciendo de nage en atokeiko, éste tomó al aprendiz por sorpresa y lo hizo volar en reiteradas oportunidades por los aires, obligando al aikidoka a realizar varios yoko ukemis sin proponérselo. lo sorprendente es que éstos fluyeron impecablemente y a pesar de sufrir varias caídas muy sonoras el aikidoka se sintió realmente bien dándose esos costalazos sobre el tatami.

en resumidas cuentas, y tal como fue señalado al comienzo, se trató de una práctica intensa, sorprendente y realmente estimulante, con la cual el aikidoka espera comenzar un año pletórico de aikido.

diciembre 29, 2006

esta mañana el aikidoka fue el primero en saltar al tatami. primero caminó dando pasos largos y pisando con fuerza sobre sus pies, luego hizo girar los brazos ampliamente, luego flexionó las rodillas en sentido circular y luego hizo también movimientos circulares con la cabeza, hasta que sensei se hizo presente en en el tatami y pidió tomar un jo.

la práctica de esta mañana se realizó de manera íntegra con un jo entre las manos. incluso durante el precalentamiento, que incorporó algunos ejercicios distintos a los habituales (a pesar de que ni siquiera un precalentamiento es igual a otro). un precalentamiento que rápidamente puso a punto al aikidoka para realizar la práctica.

el escaso acercamiento que el aikidoka tiene a las armas, y en especial al jo, hizo que ésta fuera quizás una de sus peores performances. sin embargo, la sorprendente ductilidad del jo, deslumbró al aikidoka, quien a pesar de su pobre desempeño, disfrutó en grado sumo su manipulación.

todo surgía a partir de un tsuki con el jo, el cual nage debía primero repeler con un golpe al lado, para dejar abierto un flanco y permitir así una arremetida de uke. en segunda instancia, nage debía repeler tanto el primer ataque como también el segundo.

lo interesante era que el jo de nage iniciaba su camino tomado con una sola mano, y una punta apoyada en el tatami como un bastón. entonces, ante la entrada de uke con tsuki (al centro o a la rodilla), nage debía reaccionar tomando el jo con la mano libre y realizar kai ten para salir de la línea de ataque, para luego repeler también el segundo ataque de uke, con un movimiento que al aikidoka le resultó muy difícil de comprender, pero que se intentará describir: la mano que había quedado más cerca de la punta del jo, debía soltarse y llevarse a la punta del jo más cercana al cuerpo. luego, aprovechando ese mismo movimiento, el jo debía ir atrás (pegado al hombro) y desde ahí sacar un movimiento descendente para repelerse el segundo embate de uke, quien finalmente dejaba un flanco abierto para darle el toque de gracia.

clac, clac, clac, clac sonaban los bastones de madera, en un ritmo quebrado que dominó toda la práctica.

en el último ejercicio uke buscaba la punta del jo de nage, pero con las manos libres. nage debía entonces aprovechar ese envión (que venía desde el lado y no desde frente, como es de esperar con un jo en guardia) para abrirse con kai ten y luego agitar el jo como si se estuviera hondeando una bandera, para proyectar a nage.

fue una práctica que sorprendió gratamente al aikidoka, a quien le dieron ganas de ahondar su aprendizaje en el uso de armas.

diciembre 27, 2006

esta mañana le palpitaban las sienes, sentía la cabeza embotada, tenía la boca seca y lo dominaba un mareo no muy intenso. dejando de lado los eufemismos, habría que decir que hoy el aikidoka asistió al dojo soportando los embates de una leve resaca.

esto podría sonar como una gran irresponsabilidad, pero quizás hubiera sido más irresponsable precisamente no asistir al dojo por este motivo. por lo demás, el malestar era leve (más producto del sueño que de la ingesta de cervezas de la noche anterior) y sus sentidos se mantenían abiertos. además, nuevamente el tatami funcionó como una especie de analgésico para sus dolencias físicas y espirituales, ya que apenas puso un pie sobre él, sintió el alivio.

claro que las cosas no fueron fáciles para el aikidoka, porque no contento con incluir varios ushiro ukemis al comienzo de la práctica, sempai pidió después tomar el bokken y realizar suburis verticales primero adelante y luego kai ten y corte atrás y luego atrás y atrás otra vez, haciendo girar al aikidoka sobre su eje en reiteradas ocasiones, lo que hizo sentirse aún más mareado.

al aikidoka le costó llevar el ritmo del ejercicio, pero consiguió de todas formas hacer algunos cortes con cierta limpieza. en un momento sempai indicó liberar el kiai al momento de realizar el corte, lo que le produjo al aikidoka una experiencia sumamente gratificante.

el primer ejercicio consistió en que nage debía abrir y extender ambos brazos y uke debía empujar uno de ellos hacia el centro. uke debía empujar el brazo hacia el centro, y nage debía hacer ten kan para nuevamente girar y hacer girar a uke que debía seguir insistiendo.

este fue el ejercicio que lentamente fue mutando para terminar en shiho nage y abrochar la bella práctica de hoy, la que, a jucio del aikidoka, tuvo un caracter circular.

diciembre 22, 2006

hoy fue la práctica más luminosa del año. y esto no se dice en sentido metafórico sino estrictamente astronómico. hoy comienza el verano en el hemisferio sur, y por tanto el sol se hizo presente algunos minutos antes de lo acostumbrado.

hacia el final del precalentamiento, sensei indicó tomar bokken, con el que se realizaron cortes verticales, haciendo hincapié en la importancia de tener los brazos relajados, intentando sentir el peso del bokken y sobre todo, al momento de realizar el corte, intentar olvidarse del bokken, dejándolo caer con naturalidad, pero a la vez entrando con intención con irimi.

fue la final del precalentamiento, pero se usó para dar paso al comienzo de la práctica, en la que debía absorverse y contrarrestar un chomen uchi, con el antebrazo y un atemi al tórax, para luego penetrar con ikkio.

fue una práctica que se fue incrementando en intensidad y que sensei remató incluyendo atokeiko antes del término de la misma. fueron más de sesenta proyecciones consecutivas, las que después de más de una hora de trabajo, dejaron exhausto al aikidoka. exhausto pero colmado de energía.

diciembre 20, 2006

una tonelada de cansancio, sueño, stress y obligaciones de fin de año se abatieron sobre el aikidoka cuando éste se encontraba aún bajo las sábanas. fue la primera lucha que debió enfrentar el aprendiz esta mañana.

lo alucinante es que toda esa carga que lo asfixia y que lo tiene presa de un constante mareo, se diluye sobre el tatami. allí el aikidoka vuelve a sentirse liviano y se olvida de las lesiones y las molestias corporales. se olvida también incluso de algunas molestias que aquejan a su espíritu.

esta mañana el aikidoka se hizo presente en el dojo pocos minutos antes de que empezara la práctica. en ese breve lapso el aprendiz pensó primero que sería el único alumno de la clase, pero luego de algunos segundos miró a su alrededor y pensó que sería el único varón, aparte de sempai, en medio de un pequeño pero heterogéneo grupo de damas, finalmente, después de otra suma de segundos, lo que parecía una práctica de baja concurrencia, se había convertido en un tatami en el que había que ganarse su espacio.

estaban presentes no sólo los habituales samuráis matutinos, sino también tres alumnos nuevos que asistían a su primera práctica. cada uno con su particular estilo, no sólo en cuanto a su vestimenta, por cierto, sino también por la forma en que cada uno enfrentaba su primer acercamiento al budo.

el aikidoka tuvo la posibilidad de practicar con cada uno de ellos, así como también con otros de sus compañeros, a los que ha visto progresar frente a sus ojos durante todo este tiempo.

este aprendiz se sorprendió con los avances que pudo percibir en algunos de sus compañeros, pero no fue capaz de percibir si él manifestaba el mismo grado de avance.

todo esto mientras, los rayos de sol iban inundando lentamente el dojo, lo que fue cargando a la práctica de una profunda emotividad (o eso fue al menos lo que sintió el aikidoka).

el ejercicio central de esta mañana se inició a partir de katatedori gyaku hammi. nage debía abrirse hacia un costado con la muñeca en su centro, al tiempo que con su mano libre enviaba un atemi al rostro de uke. luego nage acercaba al tatami su centro de gravedad para terminar de desestabilizar a uke que caía de espaldas.

luego ikkio, tanto en suwari como en tachi waza, para terminar con el mismo ejercicio de un comienzo, pero esta vez proyectando.

se trató de una práctica sumamente gratificante, no tanto por la productividad del aikidoka (que como siempre, se entregó por entero con su habitual irregularidad), sino también por la emoción y gratitud que mostraron los alumnos primerizos tras terminar la clase.

el aikidoka cerró la mañana con un intenso y demoledor/reponedor atokeiko.

apenas puso un pie fuera del tatami, tuvo que volver a cargar con la mochila de las preocupaciones.

diciembre 18, 2006

lo que más lo impresiona de la práctica es esa aparente levedad, cuando en realidad se está desarrollando un trabajo físico muy intenso. sobre todo cuando como hoy, sempai volvió a escoger al aikidoka como uke para ejemplificar la mayoría de las técnicas.

hasta ahora el aprendiz no había captado el esfuerzo físico extra que ese pequeño honor exige.

el tema central de la práctica de hoy, se fue desenvolviendo a partir de katatedori. primero, al igual que durante el precalentamiento, se debía ofrecer un brazo a uke, para luego, poco antes de que éste lo hubiera tomado, recoger el brazo cerrando la muñeca hacia el centro y luego kaiten para clavar el brazo de uke, provocando su proyección.

posteriormente este ejercicio evolucionó hacia arriba: nage debía dejar que uke tomara su muñeca para elevarla, siempre por el centro, y luego, una vez que el brazo de uke está lo más arriba posible y ya desequilibrado, ocupar su espacio recurriendo a kaiten para sacar a uke de su espacio y proyectarlo en ushiro ukemi.

el paso siguiente fue solo dejar pasar a uke. ofrecer la muñeca como una carnada, para que cuando uke fuera a tomarla, ésta se recogía, se cerraba hacia el centro y la otra mano se cruzaba por arriba para dejar pasar la mano de uke.

todo esto había sido cuidadosamente urdido por sempai para que las técnicas anteriormente descritas confluyeran en iriminage. ténica que el aikidoka realizó de forma irregular, sobre todo cuando le tocó como uke el enorme amigo balcánico, de quien el aikidoka podía literalmente colgarse del cuello sin que este humano se inmutara.

hoy el aikidoka comprendió que, más allá de los grandes poderes políticos, las grandes vertientes y de las miles de ramificaciones y enfoques con las que el aikidoka se ha encontrado(y sobre todo se encontrará) en este camino, finalmente sobre el tatami sólo hay personas que intentan fluir, y eso produce una inexplicable sensación de plenitud.

diciembre 15, 2006

por motivos de calendario, el aikidoka todavía no había tenido la oportunidad de asistir a una práctica con sensei desde su regreso al dojo. la de esta mañana fue la primera. y vaya si se notó la diferencia. por algo es sensei.

el tatami se inunda espontáneamente de un aire de mayor solemnidad, sin embargo no pierde un ápice de amabilidad, de generosidad, de distensión. el aikidoka ha notado que es en las prácticas con sensei en las que más abunda la risa.

hoy la práctica estuvo centrada en la contención de katate ryotedori. primero subiendo los brazos y luego dando un paso al lado para posteriormente cerrar con ikkio.

a poco andar, sensei debió corregir al aikidoka quien abría demasiado los brazos para sacar de su espacio a uke. de hecho, los brazos no deben abrirse, puesto que al abrir los brazos estando tomado por la espalda, se está a completa merced de uke.

sensei explicó al aikidoka que los brazos debían subir por el centro del cuerpo y que sólo una vez que han llegado lo más alto posible, debe darse el paso al costado para entrar con ikkio.

tras la intervención de sensei, el aikidoka corrigió (o hizo todo su esfuerzo por corregir) el desarrollo de la técnica, que evidente mejoró, pero sólo en parte.

más tarde la técnica varió. ahora en vez de realizar ikkio, había que proyectar a uke bajando el centro de gravedad y aprovechando el envión del ataque. se realizaron reiterados ukemis, que el aikidoka disfrutó de manera especial, dada la ausencia de ukemis de la práctica del miércoles.

también disfrutó practicando con un gran compañero con quien se entretuvo haciendo variaciones inesperadas de la técnica, improvisando ataques que se realizaron con mayor intensidad, simulando acciones de ataque inesperado.

fue una bellísima práctica, que el aikidoka selló con un interesante atokeiko que esta vez incluyó proyecciones en suwari waza (lo cual recordó al aikidoka que todavía no cicatriza ese punto rojo que tiene en el pie izquierdo).

terminada la práctica el keiko gi del aikidoka terminó completamente mojado. como si hubiera estado horas bajo una lluvia intensa.

diciembre 13, 2006

esta mañana el aikidoka debió lidiar con una pequeña herida en el dedo gordo de su pie izquierdo (que se produjo el lunes, debido en parte a la textura áspera del tatami, pero en buena medida también debido a la delicada piel del aikidoka, que se rasga de sólo mirarla).

antes de acceder al tatami, entonces (esta mañana de cielo azul, moteado de nubes) el aikidoka cubrió la pequeña herida (pequeña pero dolorosa. un pequeño pedazo de dedo en carne viva) con un apósito. y la curación funcionó, pero sólo mientras se realizaron técnicas de pie.

muy similar a lo realizado en la práctica del lunes, la de hoy estuvo centrada ya no en absorver y luego proyectar un ataque, sino simplemente dejarlo pasar. uke debía atacar con chomen uchi y nage, para evadir este ataque, debía realizar irimi y luego kaiten. de esta forma, uke seguía de largo con el envión de su ataque.

al aikidoka le resultó curioso pero sumamente interesante el hecho de hacer irimi para enfrentar un ataque con chomen. es decir, la lógica indica que nage (o cualquier ser humano con dos dedos de frente) debería correr a perderse para evitar el ataque. sin embargo en la práctica (y vale aclarar que esto queda circunscrito al tatami) resulta muy efectivo adelantarse al ataque e invadir el espacio de uke.

en determinado momento sempai tomó un arma que al aikidoka le pareció un bokken envuelto completamente en una cinta negra. sempai hizo de uke y atacó al aikidoka quien por supuesto reaccionó lentamente y recibió un sablazo en plena cabeza. sólo en ese momento se dio de cuenta este aprendiz de que no se trataba de un bokken, sino de un arma que desconoce, pero que consiste en una especie de bokken, pero formado por muchos delgados cortes de madera o plástico (el arma estaba cubierta). y recibió varios más, uno detrás de otro. pero no le dolían, porque el arma precisamente está hecha (o eso imagina el aikidoka) para que los aprendices sepan que si hubiera sido una katana de verdad, debería estar cortado en pedazitos sobre el tatami.

este aprendiz tuvo también la posibilidad de practicar con un compañero muy peculiar, que debe llevar dos o tres meses de práctica. un enorme hombre de los balcanes, que debe pesar (y aquí no se teme exagerar) tres veces lo que pesa el aikidoka. tomando en consideración aquello, es fácil imaginar que cualquier intento de realizar cualquier técnica con él era toda una experiencia.

sempai y un alumno de alto rango se esforzaban intentando moverlo, pero era inutil. es que al final, este amable alumno, no realizaba chomen, sino que simplemente se dejaba caer, y eso sí que era un asunto peligroso.

practicar con él exige a cualquier aikidoka un esfuerzo mayor no sólo en el plano físico sino también en el sicológico.

se trató por lo mismo de una práctica en suma estimulante (a pesar del intenso dolor en la herida debido al cual no pudo disfrutar como corresponde de un buen kokiu ho de cierre).

sin embargo fue una práctica sin proyecciones ni ukemis, y el aikidoka, sin duda, los extrañó.

diciembre 11, 2006

debido a la importante falta de sueño que ha sufrido el aikidoka durante los últimos días, esta mañana el aprendiz arribó tarde al dojo y debió esperar la señal del sempai para poder acceder al tatami e incorporarse al precalentamiento.

mientras estaba en eso, sentado, alternando movimientos circulares en sus tobillos, un insecto verde se posó sobra una de sus piernas. después de transitar algunos segundos sobre el género de su keiko gi, emprendió vuelo.

al igual que en la práctica del miércoles pasado, hoy el sempai escogió a el aikidoka para demostrar la primera técnica a realizar. la diferencia fue que en esta jornada, el sempai escogió a el aikidoka para ejemplificar todas las técnicas de la práctica, lo cual no sólo significó un mayor desgaste físico del aprendiz (desgaste que aún está sintiendo), sino que además le inyectó una interesante dosis de confianza a la práctica del aprendiz, la cual comenzó con trabajo en suwari waza.

a partir de chomen uchi, nage debía elevar el ataque, aprovechar el envión de nage para elevarlo, buscando hacerlo perder su centro. tal como lo explicó sempai, era como realizar ikkio, pero sin llevarlo a cabo hasta el final.

en el ejercicio siguiente, se realizó la misma técnica, pero en esta oportunidad, una vez conseguido desestabilizar a uke elevando su ataque, se debía "simplemente" girar la cadera, para derribar a uke.

seguramente fue debido al largo tiempo que el aprendiz se mantuvo alejado del tatami que uno de los dedos de su pie terminó sangrando tras los ejercicios en suwari waza debido a la fricción con una de las costuras del tatami. esto no impidió que el aikidoka se volcara por entero al keiko.

al trasladar los ejericios mencionados a tachi waza, nage absorvía el ataque a la cabeza entrando primero en el espacio de uke con irimi, para luego proyectar a uke realizando ten kan.

sempai procedió luego a variar el ejercicio primero modificando el ataque. de chomen pasó a tsuki y entonces nage debía realizar irimi y luego kaiten, ya no proyectando a uke, sino simplemente dejándolo pasar. al punto de que en determinado momento sempai indicó a nage realizar el ejercicio con las manos atrás y seguía funcionando.

fue una práctica intensa, con toda seguridad la más intensa desde que regresó al dojo y el aikidoka se siente hondamente gratificado. sin duda valió la pena el esfuerzo que hizo para desenredarse de las sábanas.

diciembre 06, 2006

si el lunes el foco de la práctica estuvo puesto en el tren superior, el foco de la práctica de esta mañana estuvo centrado en el tren inferior, con un intenso trabajo en suwari waza.

quizás no tan intenso, pero sí prolongado, lo suficiente para el aikidoka que todavía está en proceso de reinserción.

para empezar, habría que decir que esta mañana al abrir la práctica sempai honró al aikidoka escogiéndolo como uke para ejemplificar una técnica. es cierto, no había mucho de donde elegir (cuatro alumnos sobre el tatami), pero había otro sempai y un compañero de bastante mayor rango que el aikidoka (que no posee rango alguno). de cualquier forma, fue un pequeño orgullo para este aprendiz, quien siguiendo las instrucciones de sempai, realizó katate dori en ai hamni.

a partir de ahí, un interesante trabajo de tainoenka, en el cual el sempai explicó que antes de adelantar la pierna para entrar en el espacio de uke, había que levantar las caderas, pegar las rodillas juntando los muslos, como si al aikidoka lo recogiera desde arriba un hilo pegado a la nuca.

toda la primera parte de la práctica estuvo centrada en ese ejercicio, para luego ponerse de pie y realizar tenchi nage: abriendo como si tuviera dos platillos y luego proyectando al ocupar la posición de uke. esta técnica se relacionaba con la anterior, en el momento en que tori procedía con irimi.

luego se regresó a tainoenka, pero esta vez de pie y a partir de morote de dori.

en un movimiento muy similar, nage (que tenía tomado el brazo en ai hamni como si fuera un sable) acercaba su centro hacia su muñeca y a partir de ahí comenzaba a elevarlo hacia el cielo para luego girar la cadera en kaiten para proyectar a uke.

claro que sempai hizo la salvedad de que se debía realizar el ejercicio sin proyección, lo que en buena medida lo convertía en un ejercicio mucho más estático y contemplativo.

el aikidoka experimentó hoy una interesante paradoja: al momento de practicar con un nuevo asistente a las prácticas (al menos el aikidoka nunca se lo había cruzado en las prácticas matutinas), como uke este nuevo aprendiz le hacía el trabajo fácil al aikidoka, adelantándose a las técnicas, prácticamente moviendo los brazos hacia donde el aikidoka debía moverlos, en buenas cuentas, como si estuviera haciendo el trabajo de él. la paradoja radica en que toda esa aparente ayuda que entregaba el practicante, no hacía más que ponerle las cosas difíciles al aikidoka.

la práctica concluyó con una breve elongación y luego el aikidoka se sometió a atokeiko, el cual, tomando en cuenta la condición de reinsertado del aikidoka, sempai lo realizó de manera suave. atokeiko fue sorteado con entereza.

lentamente el aikidoka vuelve a tomarle el gusto al tatami, al cansancio placentero y estimulante que deja la práctica.

diciembre 04, 2006

fueron exactos 38 días los que el aprendiz se mantuvo alejado del dojo.

a pesar de los valiosos consejos de ko hai, el aikidoka no tuvo oportunidad (o tiempo) para acercarse al dojo
como observador. (ya que se ha dado la instancia, se agradece también el interés que manifestó taiko go san por la condición física de este aprendiz).

durante su período de recuperación, en el que experimentó diversos estados anímicos (en un abánico que podía ir desde la rabia hasta la más profunda indiferencia) el aikidoka se volcó a la lectura de diversos escritos relacionados con las artes marciales en general y el aikido en particular.

principalmente conversaciones con otros practicantes de diversos grados. conversaciones o imágenes audiovisuales que se dieron la mayoría de las veces (aunque para ser más exactos deberíamos decir en su totalidad) en un ambiente virtual.

conversaciones que permitieron al aikidoka descubrir aristas que para él habian sido hasta ahora desconocidas. puntos de vista, opiniones, acercamientos, motivaciones, aspiraciones y reflexiones diversas tanto en la forma como en el fondo. intercambios que sin duda intervinieron en la percepción que el aprendiz tenía sobre este camino.

de ahí radicaba la especial importancia que tenía este primer encuentro con el tatami después de este tiempo de inactividad física.

pero no era sólo una prueba física, sino que también un desafío a la percepción que el aikidoka tenía de la práctica después de la enorme cantidad de ideas y opiniones de otros practicantes que pasaron frente a sus ojos (y se metieron en su cabeza) durante este lapso.

y la verdad es que este regreso no pudo ser mejor para el aikidoka. a pedir de boca habría que decir, si quisiera usarse un término manido.

porque como si el sempai hubiera sabido lo de su lesión (y claro que no lo sabía) la práctica estuvo centrada en luxaciones de hombro y proyecciones (mae y ushiro) a partir de katadori. una práctica que exigió especialmente los tendones y ligamentos de los hombros, prueba que fue sorteada de manera impecable por el aikidoka, quien además disfrutó rodando sobre el tatami después de todos estos días.

sumado a todo esto, está el hecho de que fue una práctica poco concurrida pero muy heterogénea.

al aikidoka lo sorprendió gratamente la progresión que pudo apreciar en un practicante a quien un día, hace un par de meses, el aikidoka vio llegar a su primera práctica (con buzo y sudadera) y ahora lucía orgulloso su keiko gi de textura granulada y por cierto un notorio avance en su acercamiento a la técnica.

fue una práctica que podríamos definir como suave, pero no por eso poco exigente, lo cual resulta de suma importancia, para permitir al aikidoka un acercamiento gradual al keiko.