octubre 23, 2006

el aikidoka no asistió hoy a su práctica matutina. pero no por falta de interés, sino por que su cuerpo le pidió un descanso. un merecido descanso, habría que agregar, ya que el aikidoka asistió el fin de semana a un interesante seminario, el que lo obligó a entregar lo mejor de sí mismo para soportar las cinco prácticas (dos diarias de dos horas cada una) a las que asistió a partir del pasado viernes.

del seminario se podrían decir tantas cosas que quizás lo más prudente sería callar. o quizás no. quizás intentar repetir algunos de los conceptos a los que sensei se refirió durante estos. el espiral fue uno de ellos. sensei aseguró que el aikido (y finalmente la esencia de la naturaleza) es un espiral contínuo que no se corta, sino que avanza en permanente evolución.

sensei se refirió a la libertad que hay que darle a cada técnica, a lo innecesario que es la búsqueda del triunfo. sensei aseguró que si nage no obtiene resultados con una técnica determinada, siempre tiene tiempo para hacer un cambio. y he ahí otro concepto que sensei utilizó con frecuencia durante el fin de semana: el cambio. cada técnica, según dijo, consiste básicamente en abrir un espacio y en determinado momento debe producirse un cambio, que es el que finalmente permite conseguir el objetivo.

un punto de contacto es la extensión del hara. en el contacto de un dedo debe estar concentrado el centro de cada practicante.

mención aparte merece el atokeiko al que fue sometido el aikidoka por sensei al final de la primera jornada. se trató de una experiencia sencillamente alucinante, en la que el aikidoka entraba con todas sus fuerzas sobre sensei para que después éste lo proyectara con energía inusitada, obligando al aikidoka a realizar ushiro ukemis, caída que el aikidoka pocas veces ha practicado, pero que en manos de sensei resultaron bastante fluidas y sumamente estimulante.

el espacio, las líneas, el espiral, la elegancia, la inutilidad de la fuerza. fueron tantos los conceptos vertidos durante el fin de semana. fueron tantas las sensaciones y experiencias que vivió el aikidoka durante este seminario, que cualquier esfuerzo por intentar ponerlos en palabras, resulta inútil, como ya se habrá dado cuenta el amable lector.

y como en este espacio se tiene plena conciencia del valor que tiene el tiempo en la sociedad moderna, esta narración
por hoy llega hasta aquí.

octubre 20, 2006

hoy las lolas que estaban dibujadas sobre el tatami prácticamente se habían difuminado, lo que de alguna manera provocó un cierto alivio en el aikidoka.

la práctica de esta mañana se centró en un ejercició que consistía en absorver un katate dori, abriendo hacia el lado, haciendo irimi, para luego clavar a uke acercando el centro de nage al tatami (flectando las rodillas).

hoy el aikidoka tuvo el privilegio de realizar un ejercicio con el sensei 6º dan que arribó hace un par de días desde tierras lejanas y que está de visita en el dojo.

el trabajo con el sensei (quien no estaba impartiendo la práctica, sino atendiendo a ella como otro aprendiz) le enseñó al aikidoka que en katatedori, más que el movimiento de la mano tomada, es un sutil movimiento de la mano libre de nage la que abre el espacio y empieza a producir el desequilibrio (dicho en otros términos, empieza el proceso de despojarlo de su centro). con un sólo movimiento, manteniendo los hombros en su posición (que era lo que más le costaba al aikidoka, que se empeñaba instintivamente en elevarlos) uke, que debe estar particularmente sensible, estar permanentemente alerta, ya empieza a elevarse y separarse de su centro.

el sensei venido del extranjero intentó en ciertos momentos probar la sensibilidad del aikidoka cambiando la técnica repentinamente, con movimientos sumamente lentos pero enérgicos. sin embargo fueron pocas las veces en que el aikidoka reparó en esos cambios y siguió de largo con torpeza.

de todas formas, fue una experiencia muy placentera que le imprimió a la práctica de esta mañana un decorado especial, el que fue coronado con un espléndido kokiu ho, que el aikidoka compartió con un compañero de sorprendente y muy grata flexibilidad.

fue una práctica exigente, pero amable y alegre, de la cual el aikidoka se siente orgulloso de haber formado parte.

octubre 18, 2006

el aikidoka sintió la práctica de hoy sumamente pausada, muy introspectiva, como en camara lenta. aunque no por eso menos exigente en términos físicos.

primero el imprescindible ikkio, claro que en versión de máxima flexibilidad, con los brazos muy sueltos, levantando el ataque de uke para luego bajarlo al tatami simplemente dejando caer los brazos con su propio peso hacia el centro.

rápidamente se mutó a un ejercicio muy dinámico que consistía en quedar a mitad de ikkio para en ese momento simplemente contener a uke quien trataba de entrar (ejerciendo presión con el antebrazo, pero principalmente, idealmente con el centro, con el hara) y terminaba girando (pero en permanente contacto, siempre tratando de entrar) y girando y girando alrededor de nage.

más tarde, el sempai experimentó difuminando los conceptos de uke y nage. básicamente porque no había ataque, sino que un aikidoka se paraba frente a otro para hacer contacto con la muñeca contraria de uke/nage y luego con la otra mano tomaba su codo, formando una figura simétrica. con las piernas levemente flectadas, poniendo el peso en el centro, ambos aikidokas debían balancear el peso de su cuerpo hacia adelante y hacia atrás distribuyéndolo de manera fluida al centro de esta esfera que se formaba con ambos cuerpos.

fue un trabajo hermoso y profundo, que exigió al máximo los hombros del aikidoka, los cuales debían estar sueltos y relajados, pero por el contrario estaban tristemente rígidos.

hoy la mancha que había dejado la gotera sobre el tatami amaneció como el dibujo perfecto de un par de glándulas mamarias. el intento que alguien hizo de borrar las manchas (en algún momento entre la mañana del lunes y la mañana de este miércoles) había dado como resultado el trazo de un busto redondeado y generoso. sin embargo nadie reparó en ello, o nadie se refirió a ello, por lo que finalmente fue una idea que permaneció en el cerebro del aikidoka.

octubre 16, 2006

como ya se ha hecho costumbre, el aikidoka fue el primero en saltar al tatami esta mañana. pero a diferencia de otras veces, en vez de realizar mae o ushiro ukemis, simplemente se sentó a esperar en silencio el comienzo de la práctica.

fue una práctica en la que se le dio especial énfasis en técnicas en las que se ejercita la respiración, como kokiu ho. al realizar esta técnica de pie, que fue lo que pidió el sempai unos minutos más tarde, permite proyectar a nage haciendo kaiten y girando la cadera en 180 grados.

fue una práctica intensa, pero el aikidoka sintió somnolencia durante buena parte de ella.

octubre 13, 2006

lo habían anunciado en todos los programas meteorológicos, por eso no fue una sorpresa la lluvia primaveral que caía intensamente esta mañana. sí fue una sorpresa la gotera que había en el dojo y que no sólo mojaba sino que ennegrecía el tatami al costado izquierdo (mirándolo de frente) de la kamiza. no era la única, pero era la más intensa.

como se ha hecho habitual, el aikidoka fue el primero en saltar al tatami esta mañana y por tanto, el primero en descubrir la gotera. aparte de lamentarlo, el aikidoka (que no podía hacer nada por remediarlo), siguió con lo suyo y realizó algunos mae y ushiro ukemis a modo de precalentamiento, a la espera del precalentamiento guiado por sensei.

fue sin duda un momento importante cuando, antes de que sensei abriera la práctica, y habiendo varios aikidokas sobre el tatami, en determinado momento se produjo un profundo silencio. tanto que lo absorvió todo. y así, el ruido de los autos que pasaban a la salida del dojo, la lluvia que caía con insistencia e incluso la gotera que caía incesante sobre el tatami, se hicieron parte del silencio.

sensei se refirió hoy a la importancia de los conceptos opuestos de tensión y relajo y confianza y temor. un uke tenso tendrá un nage tenso. un uke relajado tendrá a un nage relajado y viceversa. un uke con confianza tendrá a un nage con confianza y viceversa.

y así se desarrolló la sesión, adentrándose en los misterios de esta técnica, evitando la gotera, percibiendo (o intentando percibir) el aikidoka las diferencias con las que se iba encontrando al enfrentarse a distintos compañeros de diversos rangos. disfrutando con la diversidad de interpretaciones que cada uno de los asistentes a la práctica le daba a las técnicas a ejecutar.

fue una magnífica práctica, bajo una magnífica lluvia primaveral que de seguro debe haber matado a más de algún pajarillo recién salido de su cascarón que ya no podrá ser magnífico.

octubre 11, 2006

esta mañana el aikidoka no siente vergüenza al reconocer que se encuentra total y absolutamente rendido. y no sólo por la inusitadamente intensa práctica de esta mañana, sino además porque como no asistió a la práctica del lunes (porque no hubo práctica el lunes) decidió asistir a la práctica vespertina de ayer, sin faltar por ningún motivo a su habitual práctica matutina de miércoles.

el resultado de aquella osadía es un severo agotamiento que se hace sentir en cada músculo, en cada centímetro de cuerpo del aikidoka.

pero dediquémonos mejor a lo que nos ocupa y rebobinemos hasta la práctica de ayer por la tarde, en la que sólo cuatro aikidokas y el sempai dieron vida a un práctica desde ya intensa.

el sempai (con quien el aikidoka había compartido en algunas prácticas pero nunca lo había tenido como sempai. un muy buen sempai, no estaría demás agregar) debió recurrir al bokken para explicar la forma como nage debía absorver el ataque en chomen uchi de uke, para luego someterlo dando un sablazo imaginario usando el brazo de uke.

la técnica, como es habitual, fue desenvolviéndose hasta llegar a kotegaechi.

se trató de una práctica intensa, a la que empero el aikidoka decidió agregarle atokeiko, el cual resistió con bastante integridad.

pero todo eso fue un juego de niños en comparación con la práctica de esta mañana, que estuvo centrada en ikkio. sin ir más lejos, la técnica central (ya sabemos que ikkio es desde donde surge todo).

hoy el aikidoka fue el primero en alinearse a esperar a que el sempai diera por iniciada la sesión. en ese momento el sol primaveral le daba directamente en la espalda y proyectaba su figura sobre la kamiza, en una imagen hermosa que sin duda inspiró la práctica de hoy.

y la práctica de hoy, como se ha hecho habitual cada miércoles, el sempai decidió realizar la primera parte en suwari waza. posición en la que como ya todos sabemos se le exige un esfuerzo considerable a las piernas.

en la práctica de hoy el sempai pidió poner atención en el punto de contacto entre uke y nage al realizar ikkio. uke debía mantener a toda costa el punto de contacto, al tiempo que nage debía jugar con ese ataque subiendo o bajando el brazo, sólo dejando caer su peso.

la práctica pasó luego a ashi waza, momento en que a ikkio se le sumaron proyecciones que se fueron sucediendo una tras otra, una tras otra, una tras otra, atravesando el tiempo y el espacio y horadando la capacidad física del aikidoka.

al final, como si hubiera sabido del enorme esfuerzo al que ha sido sometido durante las últimas horas, el sempai pidió formar parejas para realizar masajes relajatorios a sus compañeros. con suaves golpes de puños y en la espalda, el aikidoka recibió la merecida gratificación a su enorme esfuerzo.

octubre 06, 2006

hoy el aikidoka se detuvo en aspectos diversos y poco habituales de la práctica. disfrutó (como otras veces) con el sonido que produce la fricción de la tela de su keikogi reforzado. disfrutó con la sensación de poner la mejilla sobre el tatami. incluso el instante previo, cuando se gira la cabeza para ponerla en dirección contraria a nage y la nariz pasa a corta distancia del tatami. es un movimiento muy plástico si se toma conciencia de él. disfrutó también de la posición en que queda uke después de un buen ikkio omote: en el suelo, de lado, con las piernas haciendo una tijera previo al momento de posar la mejilla sobre el tatami.

y así avanzó la práctica, con el aikidoka deslumbrado con elementos y situaciones dispersas que ocurrían en el dojo, con la seriedad que lo caracteriza, pero deslumbrado frente a las risas, las sonrisas y a la evolución de sus compañeros sobre el tatami.

hoy el aikidoka descubrió que si un ejercicio se realiza por largos minutos, termina convirtiéndose en una especie de mantra corporal, que inyecta energía y sumerje en un trance en cada nueva ejecución.

se trató, en buenas cuentas, de una práctica que el aikidoka disfrutó intensamente. y para cerrarla, nada mejor que un buen atokeiko.

hacía mucho tiempo que el aikidoka no se sometía a atokeiko. y a diferencia de otras veces, esta vez lo resistió con entereza. el aikidoka no se atreve a aventurar si esto se debió a que sensei realizó un atokeiko de menor intensidad, o si fue porque el aikidoka está mejorando su resistencia.


en cualquiera de los dos casos, el aikidoka quedó íntegro después de atokeiko. tanto así, que por un momento pensó en solicitarle a sensei repetir la dosis. pero desistió.

octubre 04, 2006

la práctica de hoy se inició solamente con dos alumnos, pero rápidamente se fueron sumando otros durante el precalentamiento, el que hoy, según percibió el aikidoka, se extendió por más tiempo del habitual.

fue un precalentamiento que obligó al aikidoka, que no tiene una buena elongación, a estirar sus músculos hasta más allá de lo recomendable.

concluido el precalentamiento/estiramiento, la práctica se centró en trabajo con choto. los aprendices realizaron
chomen uchi ikkyo y una evolución progresiva, fluida y natural a partir de esa técnica.

en determinado momento el aikidoka fue elegido por el sempai para ejemplificar una técnica. lo que siempre produce en el aikidoka una extraña mezcla de orgullo y pudor.

la práctica incluyó también trabajo en suwari waza. un trabajo que como ya ha sido mencionado en anteriores oportunidades, requiere de gran resistencia de piernas, las que deben soportar buena parte del peso del ejercicio.

quizás pensando precisamente en ese esfuerzo, antes de cerrar la práctica, el sempai reiteró su concepto de trabajar el aikido desde el punto de vista del placer. según dijo, su experiencia en oriente lo había hecho comprender que por muy intensa que pueda ser una práctica, siempre debe disfrutarse, siempre debe sentirse como una instancia placentera y de libertad plena.

el sempai aclaró que es importante no descuidar la técnica, pero reiteró, como ya lo había hecho en prácticas anteriores, que a él le interesa explorar en los espacios que propone el aikido. no en los puntos de contacto, sino el espacio (y la proyección de ese espacio) que se forma entre uke y nage al realizar una técnica.

el aikidoka siente especial afinidad con la concepción del aikido que propone el sempai, quien al finalizar la práctica, agradeció y felicitó a los asistentes a la práctica por su presencia en el dojo a esa hora de la mañana.

fue una práctica desbordante de alegría y vibraciones.

octubre 02, 2006

un nuevo compañero se sumó al dojo esta mañana. un humano en la medianía de la vida, con muchas ganas de aprender.

quizás por ese motivo (por la presencia de este nuevo aprendiz, con menos experiencia que el resto), el aikidoka pensó que la práctica de esta mañana, que fue integrada por el nuevo practicante, tres aikidokas y el sempai, sería sencilla, con movimientos y técnicas básicas.

de hecho en cierta forma lo fue. pero extrañamente, quizás por la modorra, quizás por lo gris de la mañana, o por el motivo que sea, al aikidoka le costó internalizar la técnica, que era básicamente kotegaeshi con un par de variaciones.

a pesar de la aparente simpleza de su ejecución, tanto el aikidoka como sus compañeros, en una especie de sopor, se mostraban inhábiles para captar la técnica.

el sempai, que había decidido graficar las técnicas con chotos, para luego replicarlas a mano limpia, debió simplificar aún más la técnica (abierta en vez de cerrada), para así hacerla entrar en la cabeza de estos somnolientos samurais.

fue una sesión de sumo interés para el aikidoka, que aprendió que la inexperiencia de un aprendiz como uke, no hace sino más que complicar la reacción del aikidoka como nage.

hacia el final de la práctica, cuando ya había enseñado (o había puesto todo de sí intentando enseñar) tres técnicas a partir de kotegaeshi, el sempai llamó a realizar randori, instancia en la que el aikidoka debió hacer uso no sólo de las técnicas que le habían enseñado esta mañana (muchas de las cuales ya había olvidado) sino otras que recordó de otras prácticas para repeler de manera menos que satisfactoria los ataques del sempai y otro aikidoka (a esa altura de la clase el nuevo integrante del dojo yacía exhausto a un rincón del tatami). el aikidoka sintió que quizás en dos oportunidades tuvo una reacción adecuada. en las otras, los ataques amables y bienintencionados de estos ukes, cayeron con absoluta facilidad sobre el cuerpo del aikidoka.

precisamente durante los últimos días el aikidoka se había descubierto reflexionando acerca de su memoria, tanto mental como corporal. pero meternos en un tema como ese en este momento, nos obligaría a extendernos demasiado.

el aikidoka quedó con ganas de asistir a una nueva práctica esta misma tarde, pero no sabe si podrá hacerlo.

octubre 01, 2006

el aikidoka asistió esta semana a la práctica sabatina, la cual, descontado el placer que le produce cada práctica, tuvo esta vez un caracter exploratorio.

pero no en el ámbito de la práctica misma (no para explorar en una técnica, un ejercicio o en un movimiento), sino en un ámbito mucho más doméstico, si se quiere.

la idea del aikidoka era probar la efectividad de la reciente aplicación que había puesto en marcha en uno de sus keikogis.


pero para hablar de eso habría que retroceder un poco en el tiempo y referirse a la compra de su segundo keikogi: un hermoso keikogi de algodón blanco, muy grueso que si no hubiera sido por el largo de las piernas, habría calzado a la perfección en el menudo cuerpo del aikidoka. de hecho el aikidoka tomó una tijera y cortó las piernas y así el keikogi le calzó perfectamente.


pero el aikidoka detectó otro problema: el keikogi incluía cuatro tiritas de algodón que servían para amarrar el keikogi en dos partes estratégicas (al cruzarlo de izquierda a derecha y de derecha a izquierda). estas tiritas tenían como objetivo claro, asegurar que el keikogi se mantuviera bien firme y amarrado durante la práctica. sin embargo el aikidoka consideró tres elementos para tomar un decisión clave: las tiritas amarradas a los costados del keikogi (a la altura del tórax), parecían cintitas decorativas, y al aikidoka le pareció que ese no era el aspecto que debía tener un serio aprendiz. por lo demás, el aikidoka consideró que esos amarres podrían incomodarle al momento de la práctica y por último, se dijo que si su otro keikogi no tenía esas cintas y funcionaba a la perfección, no veía la necesidad de que éste las tuviera. por lo tanto, sencillamente las extirpó.

sería bueno aclarar que todas estas reflexiones y esta drástica decisión el aikidoka las tomó en la privacidad de su taller, antes de probar el keikogi bajo el fragor de la práctica. y por cierto el resultado fue nefasto.

no tanto porque los pantalones del keikogi quedaron un poco cortos (pero no lo suficiente como para llegar a la ridiculez), sino porque efectivamente las cintitas eran fundamentales para mantener al keikogi en su posición correcta durante la práctica. sin estos amarres, con el paso de la práctica el keikogi iba perdiendo su forma y el aikidoka debía estar constantemente arreglándolo y ordenándolo. incluso, en algunas oportunidades, sin darse cuenta llegó a quedar con la parte superior del keikogi completamente abierto, dejando al desnudo la parte frontal de su torso.

así las cosas, y comprendiendo que el corte de esas cintas no había sido una buena decisión (y que el keikogi era demasiado hermoso y de buena calidad como para deshacerse de él), el aikidoka decidió remendar su error. y llevó el traje a una costurera para que le pusiera velcro en las partes donde antes estaban esas cintas.


la práctica del sábado, entonces, tenía como uno de sus principales objetivos (descontado el permanente objetivo de explorar con paciencia y humildad los insondables misterios del aikido), probar la efectividad del arreglo. y con gran regocijo, el aikidoka pudo comprobar que su idea funcionó a las mil maravillas, y que el keikogi se mantuvo en su posición correcta sin moverse un milímetro, transformándose así en una gruesa coraza de algodón blanco que le daba al aikidoka seguridad y el aspecto de un verdadero aprendiz (de paso, debido al calor imperante durante la práctica, el keikogi se transformó también en un pequeño sauna personal para el aikidoka, que debió haber expulsado de su cuerpo al menos un par de litros de sudor).


la práctica en sí misma estuvo centrada una vez más en tainoenka. claro que esta vez la técnica tuvo una variación desde el principio, y esta fue que uke debía tomar la muñeca cruzada de nage y nage, en vez de realizar el movimiento por fuera de uke, debía realizarlo por dentro. una variación que, como es habitual, se veía más sencilla de lo que realmente era.


al igual que en ocasiones anteriores, tainoenka fue mutando, pasando por varias etapas, para terminar con ikkyo en suwari waza.

hacia el final, en un arranque lúdico, sensei ordenó juntarse en parejas para realizarse masajes mutuamente.


parte de estos masajes incluían golpear con los puños suavemente la espalda del compañero, lo mismo con los nudillos. masajear con los pies las pantorrilas, el sacro y los gluteos del compañero, además de usar los talones para masajear suavemente la planta de los pies del compañero. hasta ahí todo bien, pero además el masaje incluía realizar mae ukemis sobre el compañero, de manera de masajear su espalda, con la espalda propia. fue en ese momento que el aikidoka empezó a tener problemas. porque si bien con el tiempo ha conseguido realizar mae ukemis relativamente fluidos, eso dista mucho de utilizarlo para hacer masajes.

el resultado fue que en las dos o tres ocasiones en que lo hizo, el aikidoka estuvo a punto de romperle la espalda a sus compañeros (la cantidad de practicantes en la clase era impar, por lo que el aikidoka debió masajear a dos compañeros sin recibir su masaje a cambio).


a pesar de ello y ofrecidas las correspondientes disculpas a los compañeros afectados por su torpeza, el aikidoka se encuentra en condiciones de afirmar que la práctica sabatina fue sumamente provechosa.

septiembre 29, 2006

mucho tiempo había pasado desde la última vez que el aikidoka había tenido una práctica bajo las instrucciones de sensei, quien al llegar al dojo, reflexionó sobre los pocos días que le quedan a los alumnos matutinos para disfrutar de estas prácticas con luz de mañana, cuando se ha hecho completamente el día.

la práctica de hoy tuvo también como eje tainoenka, ejercicio que guiado por sensei le resultó al aikidoka mucho más fácil de comprender (lo que no es lo mismo que poner en práctica).

y es que a diferencia de lo percibido en la práctica anterior, tainoenka no consiste en dibujar un semicírculo con el pie por detrás de uke, sino simplemente en realizar irimi y tenkan. claro que lo de "simplemente" es sólo un decir, porque ya se sabe que para el aikidoka ninguno de los ejercicios realizados sobre el tatami podría tildarse de simple.

sensei explicó que tainoenka es un ejercicio muy poderoso, en el que nage debe tomar la posición de uke.

y así, sobre la base de tainoenka, la práctica se fue adentrando por los caminos de kokiunage e ikkyo, caminos que, como ya se sabe, son insondables.

terminada la práctica y debido al no desdeñable número de asistentes a la misma, el aikidoka se quedó sin escoba con qué barrer el tatami.

al verlo, uno de los sempai le pidió ayuda para limpiar los bordes de las ventanas del dojo.

una gran cantidad de polvo se había acumulado en esos marcos. polvo que el aikidoka fue barriendo con un paño amarillo, formando a su paso grandes motas de polvo. de entre ellas, una polilla agonizante que va a caer justo sobre el pie derecho del aikidoka antes de expirar.

septiembre 27, 2006

acostumbrado ya al clima templado que ha traído la primavera a esta parte del planeta, la baja temperatura de esta mañana tomó por total sorpresa al aikidoka.

no se trataba realmente de una temperatura extremadamente baja, pero bastante menor, si se la compara con las agradables temperaturas matutinas de los últimos días.

la sorpresa fue tal, que incluso después de algunos minutos de precalentamiento, el aikidoka no lograba entrar en calor, y al hacer girar los brazos ampliamente, se colaban mínimas ráfagas de aire frío por los pliegues de su keikogi, provocándole leves escalofríos.

cuando el aprendiz consiguió por fin entibiar su cuerpo, pudo enfocarse en la práctica que proponía el sempai esta mañana, la que estaba centrada en dos movimientos: tainoenka y kochinage.

es más que una técnica, tainoenka es, según el sempai, un ejercicio de desplazamiento, en el que nage, tomado de la muñeca por uke, debe simplemente dibujar un semicírculo con su pie por detrás de uke y luego girar sus caderas en 180º para quedar ahí, con los brazos hacia el frente, las manos abiertas y generosas con las palmas de las manos buscando el cielo.

primero el sempai indicó realizar este ejercicio en suwari waza, modalidad en la que el aikidoka no se sintió del todo cómodo, para luego realizar la misma técnica de pie (y entonces el aikidoka pudo dibujar con mayor fluidez).

fue sutil y a la vez hermosa la forma como la práctica fue mutando desde tainoenka hasta kochinage. de hecho el aikidoka podría decir que prácticamente no se dio cuenta en qué momento se vio con su abdomen sobre la espalda de un sempai que le decía "apunta tu cabeza hacia el pecho y luego desenróllate" y al segundo siguiente el aikidoka estaba golpeando fuertemente el tatami en yoko ukemi.

al aikidoka le resulta una grata experiencia la sensación que le produce realizar kochinage. sobre todo de uke. el momento del giro, de la caída en apariencia fuerte, pero en realidad amortiguada y fluida. claro que no es una técnica que el aikidoka maneje (¿hay alguna ténica que el aikidoka maneje realmente?), por lo que la mayoría de las veces las caídas no fueron ni bien amortiguadas ni fluidas.

de todas formas, y a pesar de que el aikidoka no derramó una sola gota de sudor (cosa rara en el aikidoka, que es de metabolismo sudoroso), se trató de una práctica interesantísima, en la que la mutación, la flexibilidad y la pérdida del miedo tuvieron roles fundamentales.

septiembre 25, 2006

antes de referirse a la práctica de esta mañana, el aikidoka debería referirse a la práctica sabatina. pero después de unos instants de reflexión, prefiere no hacerlo y sigue de largo hasta la de esta mañana. pero no porque la del sábado se haya tratado de una práctica intrascendente o poco interesante, sino por todo lo contrario.

entonces mejor seguir con la de hoy, la que, por cierto también fue de un hondo interés para el aikidoka.

con la llegada de la primavera, y por motivos manejados por el azar, el aikidoka se encontró esta mañana con nuevas caras sobre el tatami. aikidokas de alto rango que ya sea por el clima, notoriamente más templado, o por motivos laborales, han empezado a asistir a la práctica de la mañana. humanos gentiles e inteligentes, que siempre son bienvenidos y de los que el aikidoka siempre aprende cosas nuevas.

la de hoy fue una práctica en la que se aplicó una máxima que resume fielmente la filosofía de vida del aikidoka: no importa el punto final, sino los pasos que se van dando para llegar a él. esto, a juicio del aikidoka, puede aplicarse sobre el tatami, pero también en la vida diaria.

en el caso de la práctica, a partir de un ataque en el que uke tomaba el keikogi y aplicaba chomenuchi, nage respondía con ikkio omotte y luego iriminage y luego tenchinage y luego kotegaeshi y luego otras técnicas de las cuales el aikidoka desconoce su nombre.

el sempai hizo especial hincapié en que nage se enfocara en cada una de las técnicas que describían este camino hasta el final. eran varias técnicas concatenadas una detrás de otra.

de hecho, a partir del primer movimiento (ikkyo omotte), se fueron sumando las otras y al final de la práctica el sempai ordenó que nage
podía teminar la técnica cuando le pareciera adecuado.

una bella práctica, que fue un fiel reflejo de la luminosidad distinta que ha traído el sol con la llegada de la primavera.

septiembre 20, 2006

exactos siete días después de su última práctica, esta tarde el aikidoka se hizo presente en el dojo.

era la primera vez en mucho tiempo que el aikidoka asistía a una práctica vespertina (si mal no recuerda, desde aquella fatídica práctica en la que sufrió una lesión muscular).

como llegó con antelación a la hora de la práctica, el aikidoka (que disfrutó de sobre manera el reencuentro de sus pies descalzos sobre el tatami), se sentó a esperar en seiza que el sempai diera la partida a la práctica.

mientras el resto de los asistentes realizaban complejos ejercicios de elongación o bien conversaban distendidamente sobre diversos temas, el aikidoka simplemente estaba ahí, en seiza, respirando profundo y guardando silencio (aunque en realidad se debería decir dejando salir el silencio desde su cuerpo).

como ya fue dicho, fueron siete días de inactividad física (no así de actividad cerebral), los que se hicieron sentir desde el primer minuto.

la práctica la dirigió un sempai con el que el aikidoka nunca había practicado. y en efecto fue una práctica llena de sorpresas. partiendo por el precalentamiento, en el que el sempai ordenó mae ukemis largos, cortos y cruzados. igualmente ushiro ukemis, y otros ejercicios que el aikidoka nunca había realizado, pero que resultaron altamente estimulantes.

la práctica en sí misma estuvo centrada en un mismo ataque: uke tomaba la muñeca de nage con las dos manos y nage realizaba indistintamente, iriminage, kokiunage y otras proyecciones.

el aikidoka alternó de forma amena con practicantes de alto rango y otros de menor rango. ninguno, sin duda, de menor rango que el aikidoka, quien ostenta orgulloso el rango de mo kyu, es decir, que no posee rango alguno.

ya un poco antes de la mitad de la práctica, el aikidoka comenzó a sentir los siete días de inactividad física. no sólo estaba realmente exhausto, sino que además sediento, casi al borde de la deshidratación.

a esto se sumaba el hecho de que había almorzado tarde, por lo que de vez en cuando el aikidoka se veía impelido por su sistema digestivo a soltar desagradables flatulencias que le recordaban su almuerzo (un churrasco de filete con palta y mayonesa en marraqueta y una porción de patatas fritas).

a medida que se adentraba en la práctica, a medida que su cansancio y su sed se iban acrecentando, el aikidoka fue perdiendo concentración, lo que a se vez derivó en que su cuerpo se fue rigidizando. así, en vez de que la energía brotara desde su centro, ésta brotaba desde sus tiesas extremidades.

a pesar de todo ello, el aikidoka terminó la práctica dignamente y con la cabeza en alto.

a la salida, el aikidoka se zampó dos botellas completas de bebida isotónica.

mientras daba tragos largos a esa botella de boca ancha, el aikidoka, exhausto, pensaba: qué bien se siente estar de vuelta.

septiembre 13, 2006

conciente de que la práctica de hoy sería la última en al menos una semana, el aikidoka se apareció por el tatami especialmente enfocado y dispuesto a dar todo de sí (como siempre pero más).

el precalentamiento fue intenso. por momentos el aikidoka pensó que el sempai sabía que sería su última práctica en una semana, y que por ello había decidido darle intensidad.

pero se trató sólo del precalentamiento porque la práctica fue más bien relajada en términos físicos. no así en términos conceptuales.

la práctica de hoy estuvo centrada en ejercicios en zuwari waza. básicamente ikkyo. y si bien zuwari waza impone exigencias mayores para las piernas y empeines, el mayor obstáculo en este caso fue intentar resolver el enigma que nos propuso el sempai al realizar ikkyo. y este era que había que levantar la rodilla cruzada al momento de recibir a uke y prolongar su línea de ataque.

la posición no era cómoda para el aikidoka, así como tampoco lo era para otros sempais presentes en la práctica, quienes así se lo hicieron ver al sempai que guiaba la práctica. éste, muy sabiamente, dijo que había que intentar resolver el puzzle practicando, porque él no tenía la respuesta.

de hecho el ejercicio gatilló dudas y propuestas que se fueron poniendo a prueba durante la práctica.

fue durante ese trance que el aikidoka tuvo conciencia de su centro como quizás nunca antes la había tenido. claro que fue una sensación fugaz, que se disipó rápidamente, pero que dejó al aikidoka con ganas de más.

el trabajo en zuwari waza es en especial agotador, sobre todo para las piernas, que deben estar permanentemente flectadas, pero a juicio del aikidoka, la práctica fue en términos generales suave.

de hecho, al final, y a pesar de no ser viernes, el aikidoka pensó hacer atokeiko, pero no lo hizo.

septiembre 11, 2006

a pesar de que pudo haberlo hecho, porque tuvo el tiempo disponible para ello, el aikidoka prefirió no realizar cortes con el bokken (hábito que no ha vuelto a repetir, a pesar de lo que le gusta hacerlo), y en cambio simplemente se posó sobre el tatami y lo recorrió caminando. hizo un par de ushiro ukemis, sopló una mosca que yacía muerta sobre el tatami y luego se sentó frente a la imagen de o sensei a esperar a que el sempai abriera la clase.

quizás fue ese hecho, (el hecho de haber sido el primero en alinearse a la espera de que se abriera la práctica) el que motivó al sempai a escoger al aikidoka en la demostración del primer ejercicio que consistía en tomada de muñeca paralela, para que luego nage entrara con irimi y luego realizara kaiten, para elongar hacia atrás el cuerpo de uke.

toda la práctica consistió en variantes de ese ejercicio. incluso al momento de tomar el shoto, como lo indicó el sempai, para realizar chomen para que nage abriera el ángulo para estirar en la medida de lo posible el cuerpo de uke.

en esta parte de la práctica, el aikidoka, tanto de uke como de nage, debió dar varias vueltas en círculo sobre el tatami, lo que le provocó serios mareos los que se extendieron más de lo que el aikidoka hubiera querido, pero que no impidieron que continuara la práctica con su habitual entrega.

al poco andar, uno de los asistentes a la práctica debió partir. lo mismo que el propio sempai, quien dejó a otro sempai a cargo de la práctica.

ese fue el punto de inflexión de la práctica de hoy. la práctica se tornó más activa, más intensa, pero quizás más confusa y menos efectiva.

sobre todo cuando el aikidoka debió realizar técnicas que nunca había realizado, como por ejemplo, iriminage desde el piso.

sólo dos practicantes, aparte del sempai suplente dieron por cerrada la práctica de esta mañana, la cual se realizó a una agradable temperatura, bajo un cielo gris, amenazante de lluvia.



septiembre 08, 2006

ya era completamente de día cuando el aikidoka llegó al dojo esta mañana, y comprendió que aunque el hecho de empezar una práctica de noche y que amanezca durante la práctica es una sensación muy estimulante, el hecho de que sea de día antes de empezar, le inyecta a la práctica una calidez especial.

quizás fue esa calidez (a pesar de que la temperatura era baja) la que permitió que el aikidoka se entregara en una práctica más que digna. una práctica en la que sensei comenzó con una técnia en apariencia simple, pero que ocultaba enorme dificultad para que resultara algo fluído.

de esa manera, el comienzo de la práctica no fue fácil para el aikidoka, pero a medida que se fue adentrando en ella, consiguió algo de confianza, y terminó desplegando una presentación aceptable.

lo avala el hecho de que el aikidoka practicó una o dos veces con sensei y con un sempai, y ninguno de los dos le hizo ver errores del aikidoka al momento de desplegar la técnica, lo cual dejó muy contento al aprendiz. después de todo, quizás algo se está aprendiendo, se dijo para sí.

en otro plano, antes de la práctica el aikidoka tenía pensado que al final, al momento de hacer el círculo frente a la kamiza, intentaría resolver algunas dudas con respecto al examen (al que el aikidoka asisitó sólo como espectador) del pasado fin de semana.

el aikidoka quería hacer básicamente tres preguntas:

1- ¿por qué ese sábado había dos aikidokas que aspiraban a 4º kyu pero sólo uno de ellos tenía hakama? ¿se puede prescindir de la hakama?
2- ¿no sería mejor que sensei y cada uno de los sempais que formaron la comisión examinadora fueran ellos mismos ukes de los aspirantes a nuevos grados? ¿no es mejor sentir la forma como se maneja un aikidoka para evaluarlo que sólo mirarlo realizar la técnica?
3- ¿no hubiera sido mejor que las respuestas incorrectas a las preguntas que hizo el sensei a los aspirantes a 6ºkyu (que hubo varias incorrectas) hubieran sido respondidas de manera correcta por sensei, de manera de no mal informar a las personas presentes que pudieron haberse quedado con conceptos erróneos?

a pesar de que el aikidoka había estado dándole vueltas a estas preguntas durante la semana, finalmente ni hizo ninguna. simplemente esperó con sumisión y respeto su momento de realizar atokeiko.

a diferencia de otras veces, atokeiko fue bien soportado por el aikidoka. de hecho, más que soportado, se podría decir que lo supo sobrellevar de manera más que aceptable.

seguramente algo tuvo que ver en eso la práctica de antes de ayer. o quizás no.





septiembre 06, 2006

hoy lo que parecía que iba a ser una plácida y reposada práctica basada en ejercicios de respiración, terminó siendo un torbellino que obligó una vez más al aikidoka a exigir al máximo sus capacidades.

el comienzo, como ya está dicho, fue bastante suave: principalmente kokiu ho y algunas variaciones con respecto a este ejercicio de respiración. pero de a poco y sin que el aikidoka lograra percibirlo, la prática fue aumentando en intensidad.

el aikidoka recién reparó en ello cuando fue invitado por el sempai a ser uke en la demostración de una técnica. más bien en la precisión de una técnica. el sempai quería remarcar la diferencia entre realizar una proyección empujando a uke y otra acompañándolo durante la técnica, haciendo sentir a uke la presencia de nage, que no precisa empujar para proyectar.

el sempai repitió en reiterades oportunidades la forma de no realizar el ejercicio (empujando para conseguir la proyección), de esta forma, más que mae ukemis, el aikidoka se daba fuertes costalazos contra el tatami.

el sempai repitió una y otra y otra vez la forma de cómo no realizar el ejercicio, lo que para el aikidoka fue algo así como un sorpresivo e inesperado atokeiko a la vena en mitad de la práctica.

varios aikidokas dejaron la práctica hoy antes del final. todos adujeron comprensibles obligaciones laborales. el aikidoka, en cambio, tiene la suerte de estar en una condición tal, que le permite quedarse hasta el final de la clase, y cerrarla con ese aplauso doble que al final ya no sólo es la conexión del cielo con la tierra, sino también un aplauso cerrado de agradecimiento.

septiembre 04, 2006

esta mañana el aikidoka se vio enfrentado a una de las peores luchas a las que puede verse enfrentado un aikidoka: el cansancio.

fue precisamente el cansancio el que lo hizo dudar. después de escuchar el despertador, el aikidoka, quien ha estado sometido a fuertes exigencias tanto físicas como sicológicas durante las últimas semanas, sintió que no sería capaz de levantarse.

es más, dominado por el cansancio (y la insensatez), dijo: no voy. pero a los pocos segundos reaccionó y decidió ir. decisión que el propio aikidoka agradeció una vez que estuvo sobre el tatami, esperando que el sempai diera por iniciada la práctica de esta mañana. y sobre todo al final, cuando la práctica llegó a su fin, y el aikidoka se sintió nuevamente despierto, vivo, recargado.

septiembre 01, 2006

el cerebro, el nervio óptico, el globo ocular, la pupila y el iris, el aire, el vapor de agua que sale de su cuerpo después de una práctica intensa, la ventana, las ramas de los árboles, el cielo azul estampado de gordas y grises nubes. en todo eso pensaba el aikidoka mientras miraba por la ventana con las piernas levantadas, los codos apoyados en el tatami y las manos en las caderas apoyando las piernas que se alzaban hacia el techo del dojo en posición vela.

el aikidoka intentaba recuperarse de una práctica que había resultado particularmente agotadora. a diferencia de otras veces, el aprendiz esta mañana sintió rápidamente el cansancio, a muy poco de comenzada la práctica, la que hoy estuvo centrada en diferentes formas de contrarrestar un ataque de tomada de muñeca cruzada y tomada de la otra muñeca por la espalda de nage.

la defensa contra ese ataque siempre le ha resultado compleja de realizar al aikidoka. abre demasiado los brazos al momento de alejar sus muñecas de uke, dejando su centro en precario equilibrio, dejando sus brazos a merced del atacante. quizás ahí radicó su prematuro agotamiento, al que de todas formas debió hacer frente para sacar adelante una sesión no poco compleja.

pero también una práctica que le prodigó gratos momentos, como ese en que durante un ejercicio, mientras estaba siendo sometido, con su cara contra el piso y mientras le hacían una palanca en el brazo, los rayos de sol bañaban generosamente su rostro.

tambié tuvo momentos menos gratos, como cuando enfrentando a un compañero como uke, éste no le soltaba la muñeca en momentos en que el aikidoka debía realizar mae ukemi, y el aikidoka caía duramente con la espalda recta sobre el tatami. de todas formas no se trató de un incidente que le provocara mayores inconvenientes.

durante la elongación y la meditación final fue que el aikidoka experimentó ese momento epifánico narrado al principio. y depués: atokeiko.

tomando en cuenta el cansancio que sintió al principio, y que lo tuvo a medio filo durante toda la práctica, el aikidoka sabía que atokeiko sería más extenuante que otras veces. y lo fue. una explosión de cansancio que obligó al aikidoka a llegar al límite de sus capacidades.

durante atokeiko sensei le indicó al aprendiz que no se encogiera tanto al momento de realizar mae ukemi, que extendiera más sus piernas al momento de caer. y así lo hizo el aikidoka, sintiendo mayor plasticidad de su cuerpo al hacerlo de ese modo.

claro, la diferencia está es que en atokeiko sensei no usa hakama, lo que esfuma el miedo (que persiste en el inconciente del aikidoka) a quedar enganchado con la hakama como la ha ocurrido en dos oportunidades (una de las cuales provocó esa lesión en el aductor izquierdo).

tras atokeiko, el aikidoka se sentó en seiza en un rincón del tatami a recuperar el aliento, lo cual le costó bastante.

a la salida del dojo el sol se ganaba su espacio entre las gruesas nubes e inundaba las calles de una intensa luminosidad.